Mucho se habla sobre los cambios que ocurren en esta etapa natural de la vida de las mujeres, que en la Argentina ocurre, en promedio, alrededor de los 52 años. Al celebrarse el Día Mundial de la Menopausia, todo lo que hay que saber para atravesarla sin sobresaltos.

Cada 18 de octubre se conmemora en todo el mundo el Día Mundial de la Menopausia, a partir de un acuerdo entre la Sociedad Internacional de la Menopausia (SIM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de ayudar a crear conciencia sobre la importancia de la evaluación de la salud de las mujeres y de la prevención de enfermedades durante este periodo de su vida.

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La menopausia es el fin de la menstruación y se confirma cuando la mujer no tiene períodos durante 12 meses consecutivos. Es una etapa más en la vida, como la adolescencia, la infancia o la adultez y le ocurre a todas las mujeres. La edad promedio en la Argentina es de 52,7 años, aunque puede comenzar en edades más tempranas. Si lo hace antes de los 40 se conoce como menopausia precoz.

Y pese a los muchos tabúes que en el último tiempo se fueron derribando en el mundo, sobre este período de la vida de las mujeres a muchos les cuesta hablar con naturalidad. Y muchos son los mitos que circulan a su alrededor. ¿El resultado? La persistencia de muchos conceptos erróneos sobre la menopausia, lo que lleva a las mujeres y las personas que las rodean a desconocer qué es cierto y cuánto ficción.

A continuación, los cinco mitos más persistentes que rodean a la menopausia.

1- La menopausia comienza cuando una mujer deja de tener su período menstrual

Si bien la menopausia es el final permanente de los períodos menstruales y, por tanto, de la fertilidad, para que una mujer sea declarada “menopáusica” no debe tener períodos menstruales durante un año.

Muchos de los síntomas que las personas suelen asociar con la menopausia se producen en realidad durante la perimenopausia (también llamada transición menopáusica), que se refiere a varios años antes y al año posterior al último período menstrual.

Después de la transición menopáusica, que dura cuatro años en promedio, las mujeres entran en la fase posmenopáusica, que se refiere al tiempo después del último período menstrual.

2- Los sofocos son el único síntoma de la menopausia

Alrededor del 75 % de las mujeres experimentan sofocos. Sin embargo, la mayoría de los síntomas se producen durante la perimenopausia y en las primeras fases de la posmenopausia.

Durante un sofoco, el centro de regulación de temperatura del cerebro no funciona correctamente, lo que hace que los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel se dilaten, aumentando el flujo sanguíneo. El resultado es que las mujeres tendrán calor, y es posible que transpiren mucho.

Pero ese no es el único síntoma: la dificultad para dormir puede ser común, y es usual que ocurra cuando un sofoco hace que las mujeres se despierten durante la noche. Las mujeres también pueden experimentar problemas de sueño incluso cuando no tienen un sofoco.

Otros síntomas incluyen cambios en el estado de ánimo o sensaciones de olvido. Y algunas mujeres pueden notar sequedad vaginal o dolor durante las relaciones sexuales.

3- La menopausia provoca una disminución del deseo sexual

Tanto en el hombre como en la mujer, a partir de cierto momento, existe una disminución hormonal de andrógenos y estrógenos, los encargados de producir ciertas sustancias que genera el sistema nervioso central y mantienen el tono mental (interés, concentración).

“Cuando hablamos de cambios en la respuesta sexual del cuerpo a la estimulación durante la menopausia, nos referimos a un conjunto de factores que son: la disminución de la intensidad y de la rapidez de la excitación; la necesidad de un mayor estímulo, una respuesta orgásmica tardía, menos intensa y ocasionalmente múltiple, y una menor erección del clítoris”, advirtió la médica especializada en Ginecología y Endocrinología Ginecológica y autora del libro Menopausia, Silvina Witis.

También, en algunos casos, se presentan síntomas físicos de impacto psicológico que afectan el deseo sexual, como la dificultad para lubricarse durante la excitación o la llamada dispareunia, que hace que la penetración resulte dolorosa.

4- La menopausia no se puede tratar

Para empezar, se tratan las enfermedades. Y como se vio, la menopausia no lo es. Ahora bien, hay una serie de medidas que las mujeres pueden tomar para aliviar algunos de los síntomas de la menopausia, algunos de los cuales pueden complicar el día a día de quien los sufre.

Mantener prácticas de sueño saludables, adaptar la ropa y la temperatura ambiente para mantenerse más frescas y controlar el estrés son algunas de las prácticas que podrán adoptarse. Además de los cambios en el estilo de vida, existen terapias no hormonales y dispositivos para disminuir la temperatura que pueden ayudar.

Contra la sequedad vaginal, los lubricantes y los humectantes vaginales son muy útiles, y hay algunos medicamentos -que siempre deberá indicar un especialista- que pueden proporcionar alivio para los síntomas comunes de la menopausia. La hormonoterapia puede ser eficaz si los métodos no hormonales no tuvieron éxito.

Si los síntomas son graves y difíciles de tratar o si hay otras inquietudes médicas como cefaleas migrañosas, la mujer posiblemente necesite un médico que se especialice en la menopausia.

5- La menopausia no tiene beneficios

La antropóloga y escritora Margaret Mead aseguró que la vida postmenopáusica tiene importantes ventajas, entre las que enumeró que muchas mujeres se sienten liberadas por no tener que pensar en la prevención del embarazo y por los períodos menstruales.

Muchas mujeres también descubren que los síntomas premenstruales como la distensión abdominal, las cefaleas migrañosas y los cambios premenstruales del estado de ánimo se reducen significativamente una vez que alcanzan la posmenopausia.

Para terminar, la médica ginecóloga Rosana Molina (MN 75793), responsable del consultorio de Climaterio de Halitus Instituto Médico, enumeró tres pilares fundamentales que componen el abordaje de esta condición.

“El tratamiento con estrógenos locales es una estrategia terapéutica simple, ya que la respuesta vaginal a los estrógenos es rápida y sostenida. Las mujeres deben ser asesoradas acerca de las opciones terapéuticas disponibles: óvulos, cremas y geles lubricantes, y que la mejor opción para cada paciente es, en gran medida, una cuestión de preferencia personal -puntualizó la especialista-. El tratamiento con estrógenos locales mejora la sintomatología y la vida sexual en más del 50% de los casos”.

Por otra parte, “el cuidado en esta etapa se basa en un régimen higiénico dietético. Es decir, una dieta que sea rica en calcio, ya que los requerimientos durante la menopausia son de 1200 a 1500 mg”. Con respecto a la alimentación, se deben consumir, yogurt, leche, quesos, verduras verdes, pescados, (que es otra fuente de vitamina D además de la natural que es el sol) como atún y salmón, semillas de lino, de chía, de girasol y de sésamo.

Y finalmente, “la actividad física, caminatas o en cinta, por lo menos entre 35 a 40 minutos, es recomendable hacerla tres veces por semana”. “Si es menor a esa cantidad de tiempo, el músculo no trabaja. También, se puede realizar natación. Hay que evitar ejercicios con impacto. Todo esto permite prevenir la pérdida de la masa ósea, osteoporosis”, enfatizó la experta.

(Infobae)

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