Durante 10 años, un grupo de científicos brasileños analizaron la dieta de unos 10 mil voluntarios. Cuáles son las consecuencias en la mente de las personas que ingieren diariamente más de un 20% de esta clase de comidas.

Papas fritas, pizzas congeladas, salchichas, salsas o comidas preparadas. Para algunos, esta lista podría asemejarse a su menú semanal o su comida “ideal”. Sin embargo, aquello que nos puede “llenar de placer” las papilas gustativas, nos puede dejar serias secuelas en nuestra salud. Según un reciente estudio, los alimentos ultraprocesados son los responsables generar un deterioro cognitivo.

Distintas investigaciones ya habían señalado las secuelas que generan esta clase de alimentos bajos en nutrientes y ultraprocesados. Según los expertos, son culpables de: obesidad, enfermedades cardíacas, cáncer, problemas circulatorios y diabetes, entre otras patologías. Con lo cual, tanto la calidad como la extensión de la vida de sus consumidores se puede ver seriamente afectada.

El trabajo que vincula a los alimentos ultraprocesados y el deterioro cognitivo fue presentado por un grupo de científicos brasileños este lunes, durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer 2022, en San Diego. Para el estudio, los expertos evaluaron a más de 10.000 compatriotas durante unos 10 años; siendo que un poco más de la mitad eran mujeres blancas o con educación universitaria, con una edad promedio de 51 años.

Tanto al inicio como al final del ensayo, los científicos les realizaron a los voluntarios pruebas cognitivas, entre las que se pueden enumerar: recuerdo inmediato y tardío de palabras, reconocimiento de palabras y fluidez verbal; y además se les preguntó cómo era su dieta. La doctora Claudia Suemoto, coautora del estudio y profesora asistente en la división de geriatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, explicó: “En Brasil, los alimentos ultraprocesados representan del 25% al 30% de la ingesta total de calorías. Tenemos McDonald’s, Burger King y comemos mucho chocolate y pan blanco. Lamentablemente, no es muy diferente de muchos otros países occidentales”.

En ese sentido, la experta destacó que “el 58 % de las calorías consumidas por los ciudadanos estadounidenses, el 56,8 % de las calorías consumidas por los ciudadanos británicos y el 48 % de las calorías consumidas por los canadienses provienen de alimentos ultraprocesados”, siendo que estos alimentos son definidos como “formulaciones industriales de sustancias alimenticias (aceites, grasas, azúcares, almidón y aislados de proteínas) que contienen poco o nada de alimentos integrales y, por lo general, incluyen saborizantes, colorantes, emulsionantes y otros aditivos cosméticos”.

“Las personas que consumieron más del 20 % de las calorías diarias de los alimentos procesados tuvieron una disminución de la cognición global un 28% más rápida y una disminución del funcionamiento ejecutivo un 25% más rápida, en comparación con las personas que comieron menos del 20%”, explicó la también coautora del estudio e investigadora del departamento de patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, la doctora Natalia Gonçalves.

En ese tono, la experta resaltó que “para una persona que come 2000 calorías al día, el 20% equivaldría a 400 calorías o más. A modo de comparación, la especialista señaló que una porción pequeña de papas fritas y una hamburguesa normal con queso de la casa de comidas rápidas con una gran letra dorada contiene un total de 530 calorías”. Al tiempo que Suemoto agregó: “La gente necesita saber que debe cocinar más y preparar su propia comida desde cero. Vale la pena porque va a proteger su corazón y proteger su cerebro de la demencia o la enfermedad de Alzheimer”.

Jorge Dotto, patólogo por la Universidad de Yale y especialista en patología molecular y genética de la Universidad de Harvard, se había referido a esta situación y explicó que “a menor cantidad de ingredientes, más saludable es el alimento. Los alimentos menos procesados son los que el organismo asimila, permiten un metabolismo más eficiente, y por ende, un mejor aprovechamiento de los nutrientes como energía celular. Como consecuencia, tendremos un menor riesgo de que se deposite como grasa en el tejido adiposo generando sobrepeso u obesidad y sus múltiples complicaciones como diabetes, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular”.

Los ultraprocesados bajo la lupa

Desde hace años, los científicos han evaluado cómo estos alimentos provocan secuelas en el organismo. Desde adicción, pasando por un incremento en el desarrollo de enfermedades cardíacas, circulatorias y neurológicas hasta una adicción a su ingestión; aquí un repaso por algunos de los aspectos más nocivos:

  • Enfermedades cardíacas: en un estudio publicado en 2021 en el Journal of the American College of Cardiology, investigadores de la Universidad de Nueva York analizaron los datos de 3.003 adultos de mediana edad. Según señalaron, ingerir una sola porción de alimentos ultraprocesados puede aumentar el riesgo de morir de una enfermedad cardíaca. Cada porción diaria de alimentos ultraprocesados, como una sola barra de proteína o una lata de gaseosa, se asoció con un aumento del 7% en el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y un incremento del 9% en el riesgo de morir debido a enfermedad coronaria.
  • Envejecimiento: un trabajo realizado por científicos de la Universidad de Navarra (España) y publicado en 2020 en la revista Am J Clin Nutr, demostró que los alimentos ultraprocesados acortan la longitud de los telómeros, un biomarcador de la edad. Para llegar a esta conclusión, los expertos analizaron los hábitos alimentarios de casi 900 personas, de 57 a 91 años de edad. Además, estudiaron su ADN a través de una simple muestra de saliva que se obtuvo mediante la técnica de PCR. Los resultados arrojaron que las personas que consumen más de 3 porciones de alimentos ultraprocesados por día tienen un mayor riesgo de tener los telómeros más cortos, siendo que aquellos con alto nivel de consumo tuvieron casi el doble de probabilidades de tener telómeros cortos, en comparación con los de menor consumo.
  • Mayor mortalidad: estos mismos investigadores de la Universidad de Navarra (España), en 2019, publicaron un trabajo en la revista BMJ donde resaltaron que “un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asoció de forma independiente con un 62% de riesgo relativamente mayor de mortalidad por todas las causas. Por cada porción adicional de alimentos ultraprocesados, la mortalidad por todas las causas aumentó en un 18%”.
  • Adicción: en 2021, un estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition evaluó a más de 500 personas. Ashley Geardhardt, profesora adjunta en el Departamento de Psicología de la Universidad de Michigan, junto a su equipo descubrió que ciertos alimentos tenían una especial tendencia a provocar comportamientos “parecidos a los de las adicciones”, como compulsión intensa, pérdida del control e incapacidad de reducir su consumo a pesar de experimentar consecuencias perjudiciales y muchas ganas de dejar de comerlos. Los principales fueron: la pizza, el chocolate, las papas fritas, las galletas, el helado, las papas a la francesa y las hamburguesas con queso. El común denominador de los alimentos ultraprocesados más irresistibles son grandes cantidades de grasa y carbohidratos refinados.

(Infobae)

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