Nicolás Fermocelli padeció de un meduloblastoma (tumor cerebral) a sus 9 años, y por la demora en el diagnóstico de una residiva a sus 28 años, su cuadro se agravó y continúa internado en Terapia Intensiva del Sanatorio Güemes, en CABA. La familia manifiesta que se trata de una mala praxis.

Todo empezó cuando la madre del joven, Sara Chujbeb, notó síntomas en su hijo que reconocía de su infancia, cuando le diagnosticaron el meduloblastoma. Luego de peregrinar una cantidad de especialistas que no coincidían en un diagnóstico, Nicolás quedó internado en el Sanatorio Güemes el 21 de enero pasado.

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Hoy, a tres meses de una posible recaída en su diagnóstico inicial, continúa sin el tratamiento correspondiente de radiocirugía, además de haberse tenido que someter a una traqueotomía, sufrir edemas y haber contraído dos gérmenes en la sangre.

La práctica de la traqueotomía originó que fuera imposible realizar una tomografía de marcación en el CEMIC debido a la imposibilidad de trasladarlo con respirador, hecho que provocó un nuevo atraso en una radiocirugía que es la única esperanza de tratamiento que podría salvar la vida de Nicolás, quien vive desde que nació en el barrio El Cazador y trabaja en el Centro de Monitoreo de Ingeniero Maschwitz.

La familia denuncia un mal tratamiento por parte de los profesionales del Güemes, ya que según manifestaron Nicolás ingresó a dicho nosocomio por sus propios medios en el mes de enero cuando quedó internado, y donde todavía ni siquiera han dado con un diagnóstico certero, y los dos tumores alojados en el cerebro del joven son de muy difícil acceso como para realizar una biopsia.

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