“No recordemos los derechos universales sólo ese día. La discapacidad se vive todos los días”. Por Sara Chujbeb, incansable mamá de dos personas con discapacidad, Presidente de la Entidad “Asomarse a la vida”, Psicóloga Social, Couch Ontológico, fundadora del Observatorio de Discapacidad de Escobar, y gran referente en el área discapacidad a nivel local.

La discapacidad es una condición que afecta el nivel de vida de un individuo o de un grupo. El término se usa para definir una deficiencia física o mental, como la discapacidad sensorial, cognitiva o intelectual, la enfermedad mental o varios tipos de enfermedades crónicas.

Las personas con discapacidad, la «minoría más amplia del mundo», suelen tener menos oportunidades económicas, peor acceso a la educación y tasas de pobreza más altas. Eso se debe principalmente a la falta de servicios que les puedan facilitar la vida (como acceso a la información o al transporte) y porque tienen menos recursos para defender sus derechos. A estos obstáculos cotidianos se suman la discriminación social y la falta de legislación adecuada para proteger a los discapacitados.

Las personas con discapacidad son más a menudo víctimas de la violencia: los niños discapacitados tienen cuatro veces más posibilidades de ser víctimas de actos violentos, la misma proporción que los adultos con problemas mentales.

La ignorancia es en gran parte responsable de la estigmatización y la discriminación que padecen las personas discapacitadas.

Discapacidad y Covid-19: No son un grupo vulnerable, son un grupo vulnerado.

“Las personas con discapacidad fueron las más afectadas por la llegada de la pandemia, que agravó los grandes obstáculos que ya atravesaban. Convirtiéndose la pandemia en una excusa más para justificar nuevamente el no goce y ejercicio de sus derechos; tales como el derecho a la salud, la educación, el acceso a la justicia, a la salud mental y salud sexual, reproductiva y no reproductiva; las políticas de protección frente a las diversas formas de violencias; y el derecho al trabajo, a la toma de decisiones, empleo y seguridad social».

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad  reconoce que la existencia de estas barreras es un componente esencial de su marginación. La Convención subraya que la discapacidad es un concepto evolutivo “resultado de la interacción de las personas con disfunciones y de problemas de actitud y de entorno que socavan su participación en la sociedad”.

La accesibilidad y la inclusión de las personas con discapacidad son derechos fundamentales reconocidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades: son las condiciones sin las cuales no pueden disfrutar de sus otros derechos. La Convención, en su artículo 9°, pide que las personas con discapacidad puedan llevar una vida independiente y participar de forma activa en el desarrollo de la sociedad. Solicita a los Estados que tomen las medidas apropiadas para darles pleno acceso a la actividad cotidiana y eliminar todos los obstáculos a su integración.

Empoderar a las personas con discapacidad y garantizar la integración e igualdad

La Agenda 2030 se compromete a «no dejar a nadie atrás». Las personas con discapacidades, como beneficiarios y como agentes de cambio, pueden acelerar el avance hacia un desarrollo inclusivo y sostenible, así como promover una sociedad resiliente para todos. Es necesario que los gobiernos, las personas con discapacidades y las organizaciones que las representan, las instituciones académicas y el sector privado trabajen en equipo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Es el derecho de los más de cinco millones de personas con discapacidad en Argentina a “no quedar atrás” y que las políticas públicas nacionales e internacionales, acompañen, sostengan y cumplan con los objetivos 2030.

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