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La historia del «Pulguita»

en Deportes/General

Mide 1.57m, tiene 36 años de edad y su historia es una lección más de vida en la que cuando ya no puedes más, siempre hay personas que están cerca de ti que te van a empujar a cumplir tus sueños por más imposible que parezca.

Creció en uno de los lugares más pobres en Tucumán Argentina. Y como casi todos los niños, su sueño era llegar a ser futbolista profesional.

Desde la niñez, trabajó como albañil, pintor o de lo que saliera, lo que fuera para ayudar a sus padres a mantener una familia numerosa de 9 hermanos, Pocholo, su papá, a pesar de sus limitaciones económicas pudo regalarle un par de botines para que no siguiera jugando al fútbol descalzo. «Yo le voy a comprar los botines, ya después vemos cómo le hacemos para comer», dijo Pocholo a su madre.

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Cuando tenía 15 años, viajó a España e Italia para probarse con el Real Madrid y el Inter de Milán, deslumbró con su talento a los visores, pero por su estatura no se quedó en ninguno de los dos equipos. Después un agente le prometió fichar por el Craiova Rumano a cambio de darle 500 dólares mensuales, pero este agente no solo desapareció sino que el ‘Pulga’ se vio tirado en una estación de trenes sin dinero, sin vivienda, ni club, ni siquiera conocía el idioma. Luego de un larguísimo viaje lleno de escalas, consiguió volver a su casa y le dijo a su madre Bety que había decidido no jugar más al fútbol: «pero mis padres no querían que trabajara y me desgastara porque tenía que seguir jugando”, declaró.

Frustrado, volvió a la Argentina para trabajar de nuevo como albañil, en Bernachea-Falcon Servicios, y también trabajaba en una Central Eléctrica. Al tiempo, gracias al aliento de su hermano Walter, retomó la actividad futbolística jugando primero en UTA, un club amateur. Allí fue descubierto por Racing de Córdoba. Un año jugando en el Nacional B le bastó para ser fichado por Atlético Tucumán, dónde jugó por 12 años en dos etapas distintas y se volvió segundo máximo goleador histórico del club.

En 2018 llegó una oferta del presidente de Colón de Santa Fe, José Vignatti, para incorporarse a su club. Una propuesta inmejorable que no pudo rechazar. Y actualmente es capitán y referente del equipo santafesino.

Falleció su padre, y a pesar del momento difícil que le tocó vivir, decidió jugar las semifinales de la Copa Sudamericana contra Atlético Mineiro porque según él era la mejor forma de agradecerle a su viejo Pocholo por todo lo que le dio en vida. Marcó en el partido de ida, en la vuelta y en la tanda de penales decisiva con la que Colón se metió a la primera final internacional en su historia.

«Botines no tuve nunca. Mucha veces me tocó jugar descalzo, porque mis zapatillas casuales se rompían a los dos partidos, Dormía con cinco hermanos en una habitación, Ahora estoy en un hotel concentrando, la cama hecha y comida en la mesa. Con la vida que tuve nada me asusta! Valoro todo lo que no tuve y ahora tengo. Todo fue gracias a mi padre y mi familia que hizo sacrificios para que yo jugara al fútbol», dijo hace poco.

De la pobreza extrema a ser uno de los futbolistas más queridos en el fútbol argentino en la actualidad. Empezó desde lo más bajo y hoy atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y ganó el primer título de la historia del club… LUIS MIGUEL ‘PULGA’ RODRÍGUEZ, ES UN EJEMPLO DE VIDA.

(INFO Litoral)

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