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Radiografía de las clases “virtuales” en las villas: mucho Whatsapp, poco Zoom, menos computadoras y estudio

en Educación/General

Mientras el presidente Alberto Fernández y el jefe de Gobierno de la Ciudad Horacio Rodríguez Larreta dirimen en la Corte Suprema la necesidad de cerrar o abrir las escuelas en el AMBA, las organizaciones sociales que forman parte del Gobierno nacional, relevaron la calidad y el impacto de las clases a distancia en 2020 en las 4400 villas y barrios populares de todo el país, donde viven 4 millones de personas.

El resultado es lapidario: revela que el 18,3 por ciento de los encuestados no tienen conectividad de ningún tipo. El 44,3 por ciento afirmó que estudiaba menos que antes de la pandemia.

El estudio realizado en marzo sobre un universo de 16.235 casos en 14 provincias-mucho mayor que las encuestas más exhaustivas que consume la política-, es prácticamente un censo educativo. Es el resultado de la campaña de los movimientos sociales nucleados en la UTEP, que anticipó Clarín en enero.

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Explican en buena medida por qué, como dice el ahora silencioso ministro de Educación Nicolás Trotta, prefiere hablar de «educación a distancia». Whatsapp, por lejos fue la principal herramienta tecnológica con la que los alumnos se mantuvieron en contacto con los docentes. El 76,8 por ciento de los encuestados utilizó el sistema de mensajería.

Solo el 14,1 por ciento de las familias encuestadas utilizó programas de videollamadas como Zoom y Google Meet. En tanto, el uso de plataformas educativas -blogs, padlet y las desarrolladas por Educación, como el Plan Federal Juana Manso- es muy reducido. Solo las utilizaron el 4,8 por ciento de los alumnos encuestados. Por redes sociales (Facebook, Instagram) solo se contactó el 4,3 por ciento de los encuestados.

Según los técnicos de las organizaciones sociales que participaron del relevamiento, los números se explican por la escasa disponibilidad de dispositivos tecnológicos (como computadoras de escritorios, portátiles, tablets o celulares).

El 66 por ciento de los encuestados manifestaron que solo contaban con un único dispositivo en el hogar que comparte con el resto de los convivientes. El 13,5 por ciento no cuenta con ningún dispositivo tecnológico en el hogar.

La conectividad es uno de los aspectos que vuelven más compleja la falta de presencialidad. El 44,4 por ciento de las familias encuestadas se conectaba a través de datos móviles. Solo la tercera parte, el 18,3 por ciento, tenía servicio de Wifi aunque experimentaron problemas de conectividad. Un 18,3% de los hogares directamente no cuentan con conexión a internet de ningún tipo.

Los problemas de conectividad hicieron que en el 56 por ciento de los hogares, los alumnos no pudieran cumplir con las tareas asignadas. Solo el 24,7 por ciento pudo realizar algunas de las tareas enviadas, mientras que el 55 por ciento necesitó ayuda externa a la escuela para poder realizarlas. Solo el 6 por ciento del total hizo todas las tareas. Solo el 56,4 por ciento recibió tareas todos los días. 

Menos sorpresivo resultó también que las tareas de cuidado y apoyo cayeran abrumadoramente en las mujeres de los hogares. En el 63,3 por ciento de los casos, las madres fueron las encargadas de colaborar con las tareas de los alumnos. El 15,7 de las veces, el acompañamiento fue compartido y el 8,8 de las veces recayó en un hermano/a. El 6,3 por ciento de las veces recayó en algún otro familiar, como tíos y abuelos. Apenas el 5,9 por ciento de los padres colaboraron con el aprendizaje de sus hijos.

Los movimientos sociales consideran vital el desarrollo de espacios de apoyo escolar en los barrios, muchos de los cuales están a su cargo. En la encuesta el 55,4 señaló que requeriría ayuda externa.

Las organizaciones sociales que forman parte del Frente de Todos presionaron públicamente para suspender las clases presenciales ante el alza de contagios. El subsecretario de Economía Social Daniel Menéndez, de Barrios de Pie, se expresó en ese sentido. Sin embargo, pretenden que el relevamiento de lo ocurrido el año pasado sirva para trazar una estrategia oficial que tenga en cuenta a los sectores más postergados. Ya se lo presentaron a funcionarios del Ministerio de Educación y de Casa Rosada.  

Entre los 14.681 hogares con chicos en edad escolar (sobre el total de 16.235 casos relevados en el universo de la encuesta), 2115 pertenecen al sistema inicial; 7759, al sistema primario; y 4452, al secundario. La mayoría (6317, el 44,3 por ciento) considera que con la modalidad “a distancia” estudió menos que antes de la pandemia. El 29,2 por ciento (4207) contestaron que estudiaban igual que en 2019 y solo el 25,2 por ciento (3682) advirtieron que estudiaron más desde sus casas que en las clases presenciales. 

Para resolver los problemas de conectividad en los barrios populares desde las organizaciones piden articular mejor las políticas existentes entre el ministerio de Desarrollo Social y el Enacom. Trabajan, además en un proyecto de ley en Diputados para que una parte de las ganancias de las empresas telefónicas se re inviertan en los asentamientos. El censo constituye un insumo teórico en esa dirección. 

En tanto, en el Ministerio de Educación reconocen que en 2020 cerca de un millón de alumnos “perdieron contacto” con sus escuelas, según la evaluación de continuidad pedagógicaEl ministerio destina ahora $18 mil millones para la fabricación de 600 mil computadoras personales.

(Guido Carelli Lynch/Clarín)

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