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El gobierno nacional compró 600 toneladas de polenta para calmar los reclamos sociales

en Nacionales/Política

En un escenario de récord de desempleo y con más del 50 por ciento de los menores de edad por debajo del límite de la pobreza, el presidente Alberto Fernández apura los tiempos para alimentar a los sectores más castigados a fuerza de harina de maíz.

Los debates, chicanas y reclamos que giran alrededor de la polenta en la Argentina de Alberto Fernández giran entre la comedia y la verdadera tragedia que se esconde tras la crisis en la que el país se encuentra inmerso y de la que no pareciera poder salir.

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Meses atrás, el diputado mendocino de Juntos por el Cambio, Omar De Marchi, reavivó la polémica al publicar estadísticas con respecto al comportamiento del dólar bajo la premisa “dólar mata zaraza”. En su reflexión, comparó la cotización de la moneda norteamericana y el salario mínimo durante la semana previa a las PASO 2019 y los confrontó con los mismos datos a octubre de 2020. Como conclusión, aseguró: “Con Alberto Fernández sos cuatro veces más pobre que con Mauricio Macri en sólo diez meses. Polenta mata asado”.

Es que en el mismo mes de octubre, el gobierno había oficializado la compra de 150 toneladas de sémola de trigo para asistir a personas en situación de vulnerabilidad. Finalmente, caía en la cuenta de una realidad dura para las tradiciones argentinas: la era del asado familiar de los domingos estaba llegando a su fin, derrotada ante los embates de una crisis que no para de agudizarse y un gobierno que no pareciera tener reacción.

Recientemente, el ministerio de Desarrollo Social se sumó a la iniciativa y lanzó el proceso de compra Nro. 95-0074-LPU20, que propone la adquisición de 600 mil kilos de harina de maíz para cocción rápida o precocida. Osea, polenta.

Las más de medio millón de unidades deberán ser entregadas en envases de 1 kilo y no importa si son o no libres de gluten. La compra se llevará adelante a través de la dirección General de Administración (DGA) del ministerio de Desarrollo Social de la Nación y supone un gasto multimillonario para el erario público.

Parece que finalmente la población argentina, jaqueada por el hambre y la pobreza, no tendrá otra opción más que plegarse a lo que ordenó el polémico Dady Brieva a finales del 2020: “¡A comer polenta sin chistar!”.

(www.realpolitik.com.ar)

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