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Julio

en Anuario 2020

Durante este mes continuamos en aislamiento preventivo y obligatorio, y son los chicos los protagonistas nuevamente, por la falta de acceso a la educación virtual y la preocupación que esto provoca en toda la comunidad educativa. Conversamos al respecto con Diego Guilisasti, titular de la ONG “Cartoneros y sus chicos”, y también nos entrevistamos con varias docentes de todo el país, quienes nos contaron la experiencia de educar online.

Un grupo de Facebook para recordar, reencontrarse, reír, llorar y acompañar

Un grupo de tres señoras, después de no encontrar lugar en otro grupo de Facebook, debido a que el derecho de admisión era tan o más restrictivo que la cuarentena en fase uno que estamos transitando, decidieron crear un grupo en la popular red social con la premisa de no censurar.

A 49 años de una vida arrebatada

Aprobaron «la nueva normalidad» de las escuelas con un sistema «bimodal» y dos modelos de aula

Además, habían afirmado que cada jurisdicción podrá construir reglamentaciones propias complementarias. Para ello, las provincias debían presentar un Plan Jurisdiccional de retorno a clases presenciales ante el Ministerio de Educación de la Nación.


Santi y Lo que Faltaba y Asomarse a la Vida, unidos en solidaridad

La querida banda musical escobarense Santi y Lo que Faltaba realizó un show a beneficio, y lo recaudado fue íntegramente donado a comedores y merenderos, y la entidad elegida para la administración de esos fondos fue Asomarse a la Vida, entidad a cargo de Sara Chujbeb.


COVID-19: Argentina fue elegida para probar una vacuna

Argentina fue seleccionada como el único país de la región para llevar adelante una de las fases de prueba con personas de la vacuna contra el COVID-19 que preparan las compañías farmacéuticas Pfizer y BioNTech, en una decisión que el presidente Alberto Fernández consideró como motivo de orgullo para toda la Nación.


Cartoneros y sus chicos ¿Cómo sostienen el acompañamiento educativo?

La ONG, de Maquinista Savio, «Cartoneros y sus Chicos» inició una campaña buscando colaboración para su proyecto de inclusión de niñas y niños para poder continuar con su labor en el marco de la pandemia por Covid-19.

Nuevo Digital de Escobar entrevistó a Diego Guilisasti, titular de la ONG “Cartoneros y sus chicos”, y nos contó cómo es, y cómo continúa el proyecto, acentuando que la mejor herramienta, es la educación.

A este espacio asisten 150 chicos en 2 turnos, trabajamos a contra turno de sus horarios escolares, 75 vienen a la mañana y 75 a la tarde. Hacemos contención de los chicos, un espacio donde los chicos tienen un lugar de referencia y la herramienta principal que utilizamos para esa contención es la educación. Es lo que comúnmente se conoce como apoyo escolar, nosotros vamos mucho más allá del apoyo escolar, sabemos exactamente la currícula, que es lo que están viendo los chicos, en qué nivel está cada chico en cada materia, quien necesita un poco más de empujoncito, etc”.

¿Cómo se manejan este año en pandemia? ¿Cómo fue el acompañamiento educativo a distancia?

Por ejemplo de los 150 chicos que empezaron este año, 50 no saben leer ni escribir y tenemos chicos de sexto grado por ejemplo que no saben leer ni escribir, entonces con ellos trabajamos específicamente PROBAR, un programa aparte de lectoescritura, en base al nivel de cada uno de los chicos nosotros los vamos acompañando.

Éste es un espacio donde pueden encontrar un acompañamiento para hacer la tarea, pero vamos mucho más allá de eso, trabajamos por proyectos en base a los intereses que tienen los chicos.

Dado al aislamiento y la necesidad de las familias, muchísimas de ellas necesitaron más los alimentos, acá en los comedores de la zona la demanda se duplicó y hasta se triplicó en la mayoría de los casos. Nosotros con ese panorama corrimos el foco a la alimentación, lo que hicimos fue salir a buscar donaciones, y canalizar donaciones muy grandes como el Banco de Alimentos, para todas nuestras familias y una red de comedores y merenderos que armamos en la zona. Hicimos un relevamiento de todos los comedores y merenderos que hay en la zona, y repartimos muchísima comida.

Eso fue en el primer semestre, y viendo ya que el segundo semestre la escuela no iba a abrir, decidimos volver el foco a la educación e hicimos una investigación sobre nuestros chicos, sobre cómo se estaban relacionando con la escuela, si estaban recibiendo las tareas, si la estaban haciendo. Porque nosotros seguimos vía WhatsApp respondiendo las preguntas, pero ahora queríamos saber específicamente cuales eran las necesidades de los chicos.

Con los resultados de esa relevación lo que hicimos fue armar diferentes planes específico para cada chico, muchos chicos se estaban quedando sin aprender a leer y a escribir, estaban muy atrás con su educación, se estaba complicando mucho. Nosotros tenemos chicos de sexto grado que no saben leer ni escribir.

Lo que hicimos fue: compramos tablets y celulares y lo repartimos a 45 chicos para poder enseñarles a leer y escribir. A los chicos que no tenían Wi-Fi en la casa, les entregábamos el dispositivo con un chip, con una línea y nosotros le vamos cargando crédito en esa línea para que los chicos puedan conectarse.

Hoy podemos decir que les estamos enseñando a leer y a escribir en forma virtual a 45 chicos, y además estamos haciendo un acompañamiento muy fuerte a los adolescentes, los que están empezando el secundario, que quizás es el primer año de escuela secundaria y tuvieron 15 días de clases”.

¿La pandemia dejó más aún en evidencia la brecha educativa?

Claramente esta pandemia lo que generó fue ampliar la brecha educativa entre los chicos que quizás pudieron tener un seguimiento más cercano y chicos que no. Las escuelas realmente trabajaron mucho, hicieron un gran esfuerzo con los recursos que tenían, pero claramente no es lo mismo que la presencialidad que los chicos estén en la escuela.

Va a requerir mucho trabajo el año que viene, el año que viene y en adelante, porque el atraso va a ser arrastrado.

Emocionalmente los chicos necesitan volver a la presencialidad, nosotros no dejamos de recibir cartitas diciendo: “los extraño”, “quiero volver”, “extraño a la seño”, extrañan el contacto”.

¿Cómo se puede colaborar y cómo es el programa de padrinazgo y madrinazgo?

Ahora para navidad lanzamos el programa de madrinazgo y padrinazgo, en Instagram publicamos la lista con los pedidos de los chicos con los nombres y edad, y el que quiere hacer feliz a ese chico o chica, se comunica con nosotros. Las actividades las cerramos el 18 de diciembre, y vamos a hacer entrega de todos los regalos que pidieron ellos para navidad, ese va a ser un lindo evento”.

Para ayudar a la ONG se pueden comunicar vía mail a: info@cartoneros.org o a través de la cuenta de Instagram @cartonerosysuschicos.


La educación a distancia durante la pandemia mostró una fuerte brecha entre escuelas públicas y privadas

El Gobierno presentó los resultados preliminares de la evaluación nacional. Encontraron una incidencia «altísima» de la desigualdad en la enseñanza.

UNICEF pide evitar una generación perdida a medida que la COVID-19 amenaza con causar daños irreversibles a la educación, la nutrición y el bienestar de los niños

El talentoso Sr. Trotta, trabajador esencial de la ignorancia. “La catástrofe educativa está a la vista: según Flacso, 1 millón y medio de niños han perdido todo contacto con la escuela, muchos de ellos para siempre. Después de pasar a Brasil y Chile en muertos por millón con la cuarentena más larga del mundo, los casos se estabilizaron y reabrieron los casinos, gimnasios, cines y teatros, pero las escuelas siguen cerradas, y aquí puede observarse la pericia de Trotta en obstaculizar el derecho esencial de los niños a educarse. En Europa, la segunda ola trajo restricciones, pero las escuelas se mantienen abiertas para todas las edades: los estudios coinciden en que cerrar las aulas tiene un impacto negativo duradero en los chicos que no se justifica, además, porque la tasa de contagio es muy baja: por este motivo «las aulas deben ser lo último en cerrarse» (Angela Merkel). Sólo Bélgica y Alemania cerraron las escuelas en la segunda ola, con el plan de reabrirlas inmediatamente. En mayo, Nicolás Trotta declaró que no habría clases hasta que llegara la vacuna; en noviembre, con lo que se sabe del virus y de las estrategias educativas de otros países, mantiene impávido la misma postura. No sólo eso: pasaron ocho meses y Trotta no previó que las escuelas debían prepararse para la vuelta de las clases cuando la curva bajara; de hecho, el tema ni siquiera estaba en la agenda. Ante esta situación, la oposición ha pedido declarar la emergencia educativa y declarar la educación una actividad esencial, pero el oficialismo no da quórum en el congreso”.

Nuevo Digital de Escobar consultó a algunos docentes de diferentes lugares del país para ver cómo fue la educación a distancia, y si tuvieron recursos para llevar adelante esa modalidad durante tanto tiempo.

Patricia, docente de una escuela pública de Concordia, Entre Ríos: “yo trabajo en una escuela de un barrio muy vulnerable, donde hay 1 celular para 5 chicos, imposible, encima con crédito, no tienen internet. A eso le tenés que sumar padres analfabetos que poco pueden ayudar.

Los cuadernillos no sirvieron lamentablemente, una buena inversión hubiese sido dar internet. Internet es necesario tanto para alumnos como para los docentes, la realidad es que un docente que gana menos de 30 mil pesos y es sostén de familia con hijos, y alquilando, es realmente remar contra la corriente.

Así y todo pese a las dificultades las seños y nosotras del equipo directivo, íbamos a la escuela para asegurar la comida, y ahí  teníamos el contacto con las familias. Hasta pagábamos fotocopias de nuestro bolsillo para que a los chicos les lleguen las actividades.

Barbijos, lavandina y alcohol  en gel no mandan, lo compramos nosotras, para estar un poco más protegidas. Porque en mi escuela para tener internet, hacemos feria de ropa de nuestros hijos y nuestra para pagar el servicio.

Eso no se ve, y a la dirigencia política no les importa, los ministros deberían ir un día para ver lo que es una escuela Pública”.

Rosana, docente de escuelas secundarias, privadas y públicas. Monte Caseros, Corrientes: “Acá nos pasa que en escuelas de Gestión Privada, (puramente privadas no hay), el acceso a toda la información fue mucho más fácil. La mayoría de los chicos contaban con dispositivos e internet.

En cambio en la otra escuela donde trabajo, tenemos alumnos que nos escriben para saber cuándo damos la copa de leche. Como te imaginarás no tienen internet; algunos viven en el campo, no reciben ni los trabajos por WhatsApp. Hay familias que tienen un solo celular y son 5 o 7 chiquitos, a los trabajos los copian, porque no hay plata para mandar a imprimir.

Yo probé todas las formas de trabajo, hice grupos de WhatsApp con cada curso, y ahí mande trabajos y videos explicando como si estuvieran en clase.

Hice cuadernillos con todos los trabajos de matemática e inglés, imprimiendo en casa, para los que no cuentan con las herramientas tecnológicas, y los chicos, cumpliendo protocolos pasaban a buscar por mi casa. Y aún así, me quedaron fuera un 20% aproximadamente.

Di clases por Zoom y Meet, trabajamos a full 24×7 y no fue suficiente. Otra cosa, los contenidos se redujeron al mínimo de lo mínimo, y no se alcanzaron a dar. La situación es muy complicada”.

Aldana es docente de dos Colegios secundarios privados de Río Gallegos, Santa Cruz: “Si antes había una brecha educativa, ahora quedó totalmente visibilizada, ahora hay más evidencia de lo que pasa. Claramente el acceso a los dispositivos y a internet es uno de los factores que mayor impacto tuvo en la continuidad o no de las clases virtuales o de sostener el vínculo pedagógico con los chicos.

En mi caso puntual en la escuela que trabajo no tuvimos en realidad grandes problemas, los chicos tienen la obligación desde cuarto grado contar con un dispositivo, así que no tuvimos problemas en ese sentido. Si hubo todo un proceso de acomodamiento, de pensar algunas estrategias que después fueron cambiando, fueron aumentando la cantidad de video encuentros, de actividades en plataformas porque todos pensábamos que iba a ser dos semanas y después eso fue aumentando día tras día.

En el otro colegio, como está muy alejado de Río Gallegos, tiene muchos problemas de internet, así que más allá de que el colegio tenga una plataforma y trate de adecuarse, fue muy difícil sostener los video-encuentros, los papás también tuvieron dificultades, ahí la cosa fue más complicada».

Sandra es docente de escuela secundaria pública de Río Gallegos: “La mayoría de los chicos no tienen acceso a internet, ni posen dispositivos, tratamos de distribuir los cuadernillos impresos, porque las familias no están en condiciones de descargar los cuadernillos ni de imprimirlos.

Los chicos iban a la escuela a buscar la copa de leche, y ahora toda esta brecha quedó más en evidencia que nunca. A mi forma ver, el retraso de la vuelta a las aulas, porque si antes las aulas se caían a pedazos, imaginate ahora teniendo que tener protocolos. Hay toda una cosa política atrás que habría que sincerar. Nos quieren vender un discurso que no es el real”.

Andrea, docente de escuela primaria pública de Escobar: “Trabajamos a través de aulas WhatsApp, se enviaron actividades semanales en PDF, se adjuntaban videos explicativos cortos, videos didácticos (descargados), una o dos veces por semana se hacen clases por Zoom donde se ven contenidos (enviados en las actividades semanales) que son más complejos de resolver solos o con ayuda de las familias, la mayoría de estos prioritarios.

Fueron abordados aquellos que el ministerio de educación propuso en los cuadernillos mensuales con las actividades diarias.

Las familias envían las fotos de las actividades realizadas por sus hijos, y se les hizo una devolución por trabajo entregado. También envían videos con lecturas, etc.

Con respecto a los que tuvieron conectividad de baja intensidad o interrumpida se les hizo entrega de las actividades en formato papel a través de un ATR (Acompañamiento a las Trayectorias y Revinculación), que hizo de nexo entre la escuela y el alumno. En mi caso fueron dos alumnos muy puntuales con problemáticas sociales complejas”.

Mariana, docente de escuela secundaria pública de Escobar: “Los alumnos en su mayoría debe más de la mitad de los trabajos por materia, fue muy difícil la conectividad, en muchos casos no tenían dispositivos o no tenían internet, o plata para recargar datos.

Nosotros tenemos Classroom, la plataforma de Google, pero no todos los chicos saben cómo usarla.

También pesó mucho que están en una edad complicada y muchas veces se quedan solos en sus casas porque sus padres trabajan y no hacen las tareas.

Los padres en muchas ocasiones no llegan a enterarse de cómo van sus hijos con las materias. La realidad es que trabajar virtualmente involucra al docente, al alumno y a la familia, es muy difícil ahora cuando viene una madre y te dice que ella no puede ayudarlo porque no sabe cómo.

Desde la escuela hacemos todo lo posible por mantenerlos vinculados, pero la realidad está muy lejos de ser la ideal.

Ojalá ningún chico abandone la escuela, pero eso lo veo difícil, desde mi lugar estoy tranquila de haber hecho todo lo posible por enseñar y acompañar, con los pocos recursos con los que cuento”.

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