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Cuánto daño hace el COVID-19 en el corazón de personas sanas o con patologías cardíacas previas

en General/Vida saludable

En el Día Mundial del Corazón expertos argentinos y de la Federación Mundial del Corazón explican cómo ataca el coronavirus el motor sanguíneo del cuerpo en pacientes sin patologías previas, y también cómo afecta en pacientes con afecciones médicas crónicas graves.

Cada día sabemos un poco más sobre el actuar del coronavirus SARS-CoV-2 que genera la enfermedad COVID-19 devenida en pandemia desde marzo pasado. Al tratarse de un virus respiratorio, es normal pensar que afecta directamente a los pulmones. Pero la información que han recopilado miles de científicos y médicos especializados en todo el mundo, también demuestra que este novel virus desencadena en muchos casos la afectación de otros órganos del cuerpo humano, además de generar una tormenta de citoquinas que hace colapsar los vasos sanguíneos, generando que la sangre se coagule y los órganos comiencen a fallar.

“Como en cualquier infección grave que nos afecte, el organismo debe reaccionar y para ello debe echar mano a las reservas y a una gran exigencia de todos sus órganos vitales, entre ellos está el aparato cardiovascular, y si el mismo ya tenía una reserva funcional disminuida por comorbilidades preexistentes no puede responder acorde a las exigencias del caso”, explicó el doctor Alejandro Hita, director del Instituto de Cardiología y Terapéutica Cardiovascular del Hospital Universitario Austral, haciendo hincapié en que las personas con afecciones médicas crónicas graves, como las enfermedades cardíacas, son más vulnerables frente al coronavirus.

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Y agregó: “El virus tiene predilección por algunos órganos y, si bien en los cuadros graves el órgano más afectado es el pulmón, el corazón es otro de los órganos en los que se ha descrito una afección por el virus. La mayor incidencia de resultados cardiovasculares en COVID-19 puede estar asociada directamente con la infección o la respuesta fisiológica a la infección y el estado de comorbilidad de fondo”. Desde que comenzó la pandemia han surgido cada vez más publicaciones en revistas científicas que alertan acerca de la posibilidad de complicaciones cardíacas en pacientes afectados por el coronavirus.

«En una reciente revisión de la revista Circulation, se señala que el COVID-19 se divide en 3 fases distintivas. La primera, también llamada de ‘infección precoz’, se caracteriza por una gran proliferación viral, con una duración de hasta 5 días. Luego, puede sobrevenir la segunda etapa o ‘fase Pulmonar’, donde lo característico es la aparición de una Neumonía. Si no existe una mejoría del paciente en esta etapa, el COVID-19 puede convertirse en una enfermedad severa a crítica, con la capacidad de producir un daño en el corazón como consecuencia de una inflamación llamada ‘Miocarditis’, ya sea por infiltración directa del virus en sus paredes, o en forma indirecta por mecanismos inmunológicos alterados, que generan una respuesta inflamatoria en el miocardio.

Este cuadro puede darse más frecuentemente en la tercera etapa de la enfermedad, llamada de ‘hiperinflamación’, con la posibilidad de llevar al enfermo a una insuficiencia cardíaca y también a la agresión viral de otros órganos, como el riñón, hígado o sistema nervioso central”, detalló el doctor Mario Boskis, investigador clínico y experto en la prevención y tratamiento de las enfermedades cardíacas.

“Sin embargo, un estudio recientemente publicado en JAMA, ha reportado que el SARS CoV-2 también sería capaz de producir alteraciones en las paredes del corazón aun en pacientes con COVID positivo de grado leve a moderado, como lo demuestran investigadores alemanes, que efectuaron una Resonancia Cardíaca a 100 paciente recuperados, encontrando en un 78% de los mismos, alteraciones en las paredes del corazón independientemente del grado de severidad. Otras afecciones del sistema cardiovascular también han sido reportadas en pacientes portadores de COVID-19, tanto en China, Europa o los Estados Unidos, como la aparición de arritmias cardíacas, formación de trombos en los vasos sanguíneos, insuficiencia coronaria o infartos de miocardio”, agregó Boskis, que es miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Fellow del American College of Cardiology (FACC) y dirige su propio centro médico.

Según el experto, la evidencia actual nos dice que puede existir lesión miocárdica y miocarditis en pacientes con infección por COVID-19 que han sido hospitalizados en un rango que va del 12 al 30%. Aun en pacientes que han cursado su Covid-19 en domicilio, puede existir la posibilidad de algún tipo de afectación cardíaca, por lo que recomiendan la consulta clínica cardiológica en forma rutinaria con el fin de evaluar el estado del sistema cardiovascular. Estudios recientes de la American Heart Association, entre los pacientes con COVID-19 la evolución negativa de la enfermedad se relaciona directamente con la posibilidad de presentar una enfermedad cardiovascular (ECV) y con lesión del miocardio. Por tanto, aseguró el doctor Hita, “parece razonable clasificar a los pacientes con COVID-19 de acuerdo con la presencia de ECV subyacente y la evidencia de lesión miocárdica; pero debe quedar claro que mi riesgo de contagiarme por coronavirus no se incrementa por ser un enfermo cardíaco”.

Las patologías cardiovasculares preexistentes identificadas que exponen al paciente a mayor riesgo si se infecta por COVID-19 son:

-Insuficiencia cardíaca

-Deterioro en la fracción de eyección del corazón

-Miocardiopatía dilatada

-Miocardiopatía hipertrófica

-Enfermedad coronaria y valvular (angina, infarto, angioplastia previa, cirugía cardíaca)

-Displasia arritmogénica del ventrículo derecho

-Cardiopatías congénitas cianóticas

-Los pacientes con Síndrome de Brugada tienen más riesgo de desarrollar arritmias debido a la fiebre y los que tienen QT prolongado debido a efectos adversos de las medicaciones.

Según la doctora Karin Kopitowski, Jefa Servicio Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires y coautora del libro Factores del riesgo cardiovascular: “Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en el mundo y en la mayoría de los países de América causan 1.6 millones de muertes al año, el 30% de ellas prematuras en personas de 30 a 69 años. Las más frecuentes, y que se pueden prevenir, son la cardiopatía isquémica (infarto de miocardio, angina de pecho) y la insuficiencia cardíaca, que frecuentemente es consecuencia de la cardiopatía isquémica.

“En el contexto actual de pandemia y aislamiento social, han ocurrido simultáneamente dos fenómenos. Por un lado, cambios en la alimentación, actividad física y consumo de alcohol que no son saludables. Y por otro, una postergación de algunas visitas médicas que son necesarias para la prevención cardiovascular. Paralelamente hay información acerca de que las personas con síntomas atribuibles a problemas cardiovasculares han retrasado su consulta o no han realizado con consecuencias adversas para su salud”, aseguró Kopitowski. Y, sobre los hábitos para prevenir las enfermedades cardiovasculares explicó: Una gran proporción de estas muertes podría evitarse con una alimentación saludable que reduzca el consumo de sal, con ejercicio físico y evitando el consumo de tabaco. Para esto, es necesario que en todos los estados se promuevan y faciliten estilos de vida saludable y el acceso a alimentos frescos y naturales, así como también entornos seguros para la actividad física y una vida libre de humo de tabaco.

La mayoría de las personas saben que fumar cigarrillos y productos que contienen tabaco aumenta el riesgo de sufrir cáncer de pulmón y problemas respiratorios, pero pocas saben que también aumenta mucho el riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Las investigaciones han demostrado que el tabaquismo acelera la frecuencia cardíaca, contrae las arterias principales y puede ocasionar alteraciones en el ritmo de los latidos del corazón. Todo esto hace que el corazón se esfuerce más. Fumar también aumenta la presión arterial, que a su vez aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares.(…)

Infobae

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