El tiempo - Tutiempo.net
publicidad

Advierten que las decisiones económicas del Gobierno solo generarán la salida de más empresas del país

en Economía/Nacionales

Los economistas indicaron que el clima de negocios es malo y que, aunque haya una recuperación en 2021, hay problemas de fondo que ahuyentan la llegada de inversiones. Latam, Falabella, Nike y Norwegian son algunas de las firmas que ya dejaron el país.

Las señales institucionales y de política económica que brindó el Gobierno, más allá del exitoso cierre del canje de la deuda, contribuyen a espantar a la inversión privada.

publicidad.jpg

Varios economistas consideraron que el clima para los negocios en la Argentina es malo y por esta razón empresas tan diversas como líneas aéreas internacionales hasta tiendas de venta minorista deciden abandonar el país para ubicarse en otros países más atractivos de la región.

Esta salida de las inversiones, aclararon, no contribuirá al sendero de crecimiento económico que busca el Gobierno, lo que a su vez puede dificultar las negociaciones para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Al respecto, el ex representante de la Argentina ante el FMI, Héctor Torres, afirmó que “el clima general de negocios es malo y está claro que las inversiones se van”.

“Sin inversiones no habrá crecimiento y sin crecimiento no hay ajuste fiscal que haga posible un excedente como el que vamos a necesitar para hacer frente a los pagos de la deuda reestructurada más la deuda con el FMI”, afirmó.

Para Torres, la cuestión política es más preocupante que la económica, ya que “al menos en teoría este gobierno tendría la posibilidad de lograr mayorías en las cámaras para aprobar las reformas estructurales, impositivas, previsionales, infraestructura, laborales, que nos hacen falta tener una economía sustentable”.

“Es importante tener presente que una de las cuatro condiciones que tiene que certificar el FMI para poder ofrecer créditos de acceso extraordinario es que el gobierno tenga capacidad de hacer el delivery de los compromisos asumidos en el acuerdo. Le tengo mucho más temor a nuestra incapacidad de ponernos de acuerdo que a las presiones del FMI”, aclaró.

El ministro Martín Guzmán con el equipo del FMI, a principios de año.

De inmediato, aclaró que el Gobierno tiene “una gran oportunidad de dar vuelta la página con el FMI, porque tanto la gerencia del FMI como Luis Cubeddu tienen mucha voluntad de ayudarnos”.

“Creo que vamos a necesitar un acuerdo de facilidades extendidas con el FMI que nos permita evitar pagos netos hasta después del 2024, como dice el ministro Martín Guzmán. El problema mayor que veo es que eso implica un frontloading de los préstamos del FMI y un backloading de los compromisos de reformas estructurales que nos hacen falta”, detalló.

En este sentido, “el gobierno está cada vez más lejos de poder generar las políticas de consenso que le den credibilidad a los compromisos de reforma que incluya un Acuerdo de Facilidades Extendidas”.

“A esto se agrega la jugada temeraria que hicimos en el BID y el desafortunado comunicado de la Cancillería reclamando la paternidad de todas las abstenciones, algo que es como refregar sal en la herida”, expresó.

“Decir que queremos postergar los reembolsos netos al FMI para después del 2024 es lo mismo que decir quiero plata ahora y será el próximo gobierno quien cumpla con las promesas. Eso sólo parece posible con políticas de consenso, o con un muy fuerte apoyo de los Estados Unidos, una posibilidad que se da de bruces con nuestra política exterior”, concluyó.

Gabriel Torres, director de la calificadora Moody’s para América latina, dijo que el Gobierno solo resolvió una parte de la deuda, al postergar su pago más allá de 2024, pero todavía debe renegociar con el FMI.

“El riesgo de una nueva renegociación y default a partir de 2024 es alto. Y la Argentina en términos económicos tenía una situación complicada desde antes de la pandemia y el año próximo esperamos una recuperación del 5 o 6 por ciento desde niveles bajísimos, a diferencia de otros países”, explicó desde Nueva York.

“Lo que parece más raro es saber cuál es el objetivo, porque con Cristina o Macri uno podía estar de acuerdo, pero ahora no queda claro qué busca el Gobierno. Y los mercados le huyen a la incertidumbre, que para el inversor real es peor que para el que invierte en bonos o acciones”, señaló.

“La Argentina es un mercado que vale la pena, porque son 500 mil millones de dólares anuales, pero si es imposible echar gente y se dificulta contratar, será difícil atraer inversión”, afirmó.

Torres sostuvo que, sin cambios, la Argentina se encamina a encabezar un pelotón de países con la peor performance de América latina después de la catastrófica situación venezolana. “La Argentina no crece hace 10 años; ya tuvo otra década perdida”, concluyó.

Guillermo Mondino, fundador y socio de Morgador Capital, dijo que “el canje es anecdótico” para los inversores de mediano plazo.

“Este panorama es la continuación de una tendencia que arrancó, lamentablemente, en las PASO del 2019. El problema de la deuda fue un invento del kirchnerismo como forma de generar marketing político. Eso desestabilizó todas las variables macroeconómicas, que ya venían extremadamente vulnerables”, recordó.

Desde entonces, acotó, “la respuesta fue arbitraria y siempre buscando producir quitas a todos los sectores que, en la definición del kirchnerismo, tienen excedentes”. Este objetivo lo aplican con “impuestos, regulaciones, sistema cambiario, arbitrariedades varias tipo Vicentin, telecomunicaciones y otras, pésima legislación como el caso de los alquileres, sector del conocimiento y teletrabajo”, detalló. Además, “forzando al mercado con la reestructuración de la deuda y encerrando a los ahorristas con represión financiera”.

“El resultado no puede sorprender a nadie y la conclusión son las empresas que cierran, el trabajo que se destruye y los que se van del país”, sentenció.

“La epidemia solo profundizó lo que son los instintos y la forma de hacer política de esta gente. No es que cambió la tendencia ni produjo un desvío. Esto, como dije, es un continuo que arrancó hace aproximadamente un año”, dijo Mondino desde Nueva York.

“Esperar que la deuda trajera estabilidad cambiaria era un delirio. Mucho menos una resolución que solo es ‘pan hoy y hambre para mañana’, ya que solo desplaza temporalmente las obligaciones. El mercado lo vio siempre con claridad y por eso los bonos tienen el precio que tienen”, opinó.

“Argentina necesita atender sus problemas centrales, no inventar problemas nuevos. Si lo que hacemos es crear nuevos problemas, no podemos sorprendernos de los resultados que vamos cosechando”, indicó.

En tanto, Alberto Bernal, jefe de estrategia de XP Securities, dijo que “el ambiente es malo para los negocios, porque es un país sin crédito ni credibilidad. Argentina no es Suiza ni Zimbawbue; tampoco Venezuela, que no tiene comparación”.

“Antes del canje, el país era un paciente que estaba al borde de la muerte; luego logró sobrevivir y las perspectivas son mejores, pero la situación es delicada. El tema es que, como no se murió, le empezaron a hacer análisis más minuciosos, y aparecen otras enfermedades”, afirmó desde Miami.

De todos modos, aclaró que “si la política toma la decisión de abrir la economía, aunque haya muertes como en todo el mundo y es algo que es entendible, esa sería una sorpresa positiva”.

“La otra cuestión es el frente cambiario, que constituye un problema brutal y es lo mismo de siempre, porque el tipo de cambio oficial está sobrevaluado y todas las discusiones para solucionarlo son efímeras”, sostuvo. Para solucionarlo, “se trata de tener un plan económico serio, fiscal y hablarle mejor a los inversores”.

La buena noticia, aclaró, es la suba de los precios de las materias primas. “Creo que Argentina tendrá un superávit de 20 mil millones de dólares este año y el próximo. Eso y una menor presión del déficit fiscal, deberían bajar la presión sobre el mercado cambiario informal. Y a eso se suma la depreciación global del dólar”, apuntó.

En este contexto, “creo que los bonos van a subir porque no veo un evento de default en los próximos cinco años, ya que no hay pagos por hacer. Y creo que el FMI hará un acuerdo con la Argentina porque no pueden evitarlo con una deuda de 44 mil millones de dólares”.

Orlando Ferreres dijo que los inversores no muestran interés en nuevos proyectos en la Argentina.

En Buenos Aires, el titular de la consultora DNI Marcelo Elizondo sostuvo que “la salida de Falabella no es una excepción a la regla”.

“Entre 2010 y 2019 el stock de Inversión extranjera directa en el mundo creció de 19,9 billones de dólares a 36,4 billones, un alza del 83%, mientras que en la Argentina cayó 16.421 millones de dólares, una caída del 19 por ciento”, detalló.

“En estos nueve años la Argentina presentó una de las cuatro mayores caídas de inversión extranjera directa en el mundo y en este siglo es el segundo país con peor performance en materia de stock de inversión extranjera: creció 394% en el mundo y en la Argentina el 2 por ciento”, explicó.

Por su parte, Orlando Ferreres dijo que “la caída del 12 por ciento de la economía prevista para este año lleva a un desempleo alto, con una caída del salario del 7, que a su vez lleva a una pobreza del 52 por ciento”.

“Están cerrando empresas y pequeños negocios; es demasiado largo el cierre de la economía y no se analiza el efecto económico que es tan o más grave que la salud. Muchas empresas se van porque no quieren invertir, tienen demasiados empleados como el caso de Sodimac”.

Al frente de una consultora especializada en fusiones y adquisiciones, Ferreres aclaró que “el teléfono suena solo para los que quieren vender, salvo en el caso de los laboratorios, que hay interés suizo, pero se trata de adquisiciones y no de proyectos nuevos”.

“Veo a este gobierno parecido al de Cristina, con algún amigo haciendo una inversión puntual, tipo Venezuela. Eso es un atraso difícil de revertir. La orientación está establecida por Cristina”, indicó.

En tanto, el director de la consultora Analytica, Ricardo Delgado, dijo que, si bien no observa “un retiro masivo a la Venezuela de empresas de todas las actividades, Argentina por su propia historia, vinculada al incumplimiento de reglas, leyes y la volatilidad macroeconómica, hace que sea un país atractivo para irse”.

“El segundo factor que alientan estas decisiones de dejar el país son las decisiones no virtuosas, como lo que ocurrió con Vicentin. Pero tan o más importante que eso es que la economía actual es un 40% más pequeña en dólares que hace 13 años, con lo cual la posibilidad de remitir divisas al exterior es menor porque vas a vender menos; aun cuando te recuperes no vas a volver a los niveles previos”.

“Lo que más me preocupa de la salida de estas empresas es que esto tiende a concentrar más los mercados, y eso puede tener un salto inicial sobre precios, con un piso más alto para la inflación. Y, en el caso de las líneas aéreas, habrá menos conectividad. Nunca es bueno que una empresa se vaya. Lo bueno es saber qué hacer para evitarlo en un marco global complejo”, concluyó.

(Infobae)

Compartila en las redes

Deja una respuesta

Su Email no será publicado

*

ultimas de Economía

ir arriba