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El principio del principio

en Opinión

En medio de la pandemia más espantosa de los últimos 100 años, cuando el mundo se viste de luto por la gran cantidad de pérdidas en vidas humanas, dos acontecimientos han brindado una luz de esperanza para nuestro pueblo: el convenio de arreglo con los acreedores privados por los créditos asumidos por el gobierno anterior, y la noticia de que la Argentina junto con  la nación hermana de México fue elegida para la producción de la vacuna contra el coronavirus elaborada por la Universidad de Oxford, dos motivos de esperanza y al mismo tiempo de orgullo para la nación argentina.

Con respecto a la fabricación de la vacuna, además de asegurarnos la prioridad en el abastecimiento, hay que destacar el orgullo que debe producirnos que nuestra industria farmacéutica nacional haya sido elegida para su producción, recogiendo los frutos de las políticas activas de promoción de la investigación y desarrollo de tecnología de las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner, cuyos resultados llegan hasta el día de hoy, a pesar del abandono y menosprecio del que fue objeto nuestra ciencia y nuestros investigadores durante el gobierno de Mauricio Macri.

Pero hay otro gran logro que fue objeto de menor atención y casi pasó desapercibido quizás por la trascendencia del anterior, y merece la calificación de extraordinario, cual fue el manejo profesional y la capacidad política con que el Ministro de Economía de la Nación, Dr. Martín Guzmán, bajo la conducción del Presidente Alberto Fernández, lograron luego de una lucha a brazo partido de meses, llegar a un acuerdo razonable para la refinanciación de la deuda externa con los acreedores privados, pagable y sin menoscabo para nuestra soberanía ni para la calidad de vida del pueblo argentino, luego de los desaguisados del “Mejor equipo del mundo” y del ”Messi de las Finanzas”, el “Toto” Caputo, que si no fuera por lo serio del tema más que a Messi se parecía al “Toto Paniagua”, pintoresco personaje recreado por el inolvidable cómico uruguayo Enrique Espalter, que no pegaba una.

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Lo de Martín Guzmán, para quien la mayoría de los “expertos” financieros no tenía ni pie ni cabeza mostró seriedad, solvencia, capacidad de negociación y defensa inclaudicable de la soberanía nacional; a lo que seguramente dentro de poco tiempo seguirá un plan integral de desarrollo y crecimiento que volverá a poner a nuestra querida patria en la senda del crecimiento con equidad y justicia del que nunca debimos apartarnos.

Que así sea.

Guillermo A. Ferrari
DNI 12.947.968

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