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La comunidad sorda exige el uso de barbijos transparentes o máscaras faciales

en General/Sociedad

Activistas y organizaciones reclaman poder leer los labios o gestos de los trabajadores en servicios esenciales para que el uso obligatorio de tapabocas «no sea una barrera más».

Activistas y organizaciones que luchan por los derechos de las personas sordas e hipoacúsicas reclaman que los trabajadores en servicios esenciales -como cajeros de supermercado, agentes de policía o personal de salud- utilicen barbijos transparentes o máscaras faciales para poder leer sus labios o gestos y que el uso obligatorio de tapabocas «no sea una barrera más«.

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Este pedido es el eje de un video que se volvió viral y de un petitorio en Change.org, así como de cientos de posteos en las redes sociales en los que además solicitan «más empatía» y la «capacitación en lengua de señas» para todas las personas que trabajan en atención al público.

«Para la comunidad sorda como para todos aquellos que tenemos algún tipo de dificultad auditiva, el barbijo significa una doble barrera: distorsiona el sonido dificultando aún a quienes tienen buena audición comprender lo que se está diciendo, e impide leer los labios, que en algunos casos es una ayuda fundamental«, dijo Rosario García, presidenta de la Fundación San Francisco de Asís, dedicada a promover las posibilidades de desarrollo de la persona sorda o con hipoacusia.

«Estamos conscientes de la necesidad de usarlo, pero para quienes tenemos problemas auditivos el barbijo conlleva una dificultad adicional a la de estar aislados, que es la de no comprender lo que se nos dice en caso de necesitar ir a la farmacia, comprar comida o ir al médico«, agregó.

Para García, una posible solución a este problema la constituyen las máscaras faciales o los barbijos transparentes «que permiten ver la boca» y que deberían usar «la policía, los cajeros de supermercados, personal de salud y todos aquellos considerados servicios esenciales«.

«Ustedes sí que me entienden, ¿verdad? Pero a las personas hipoacúsicas como yo, nos costaría mucho entender y las personas sordas no escucharían absolutamente nada pero tampoco podrían leer los labios«, comienza diciendo la usuaria de audífono e implante coclear Mónica Leguizamón en un video subtitulado en el que aparece hablando con un barbijo casero que se saca enseguida.

En esta filmación, compartida más de 5 mil veces de su página de Facebook personal y del perfil de su blog «Soy hipoacúsica y qué«, la joven marplatense exhorta a «imaginar lo que es (para nosotros) salir a la calle, verlos a todos ustedes con el barbijo y tratar de entenderlos«.

«Hagamos esta campaña de máscaras, barbijos transparentes, anotador con lapicera y lengua de señas ¡Es tan simple lo que estoy pidiendo!«, reclamó.

«También es la situación ideal para que todos ustedes puedan aprender la lengua de señas«, agregó.

La joven aseguró que, si bien entiende «la importancia de usar barbijo«, el tapaboca común «es un impedimento al acceso a la comunicación«.

«A mí me pasó que la persona que me atendió en la carnicería estaba con un barbijo, no podía comprenderlo y le tuve que decir que soy hipoacúsica, a lo que respondió con un gesto molesto. Esta situación me puso mal, porque no podía entender a pesar de que yo escucho con el audífono«, contó.

Rosario García, por su parte, contó que, desde que la gente usa barbijo, tiene «enormes dificultades» y que muchas veces se va de un comercio «sin haber entendido nada«.

«Ninguna de las personas que me atendió intentó comunicarse por señas o escribió en un papel lo que quería decir, solo repitieron lo que querían decir hasta que nos cansamos ambos«, dijo.

En tanto, la Asociación Fordes Comunitaria de Alejandro Korn, lanzó una petición a través de la plataforma de Change.org (http://change.org/tratoigualitario) para la «conformación de una comisión multidisciplinar para evitar barreras a discapacidad en cuarentena«.

El pedido, dirigido al Gobierno nacional, al porteño y a la Agencia Nacional de Discapacidad, advierte, entre otras cosas, que «el uso de barbijo o tapa boca produce también barreras comunicacionales y sociales en la discapacidad mental-intelectual, imposibilitando lecturas gestuales, generando incertidumbres y hasta temores«.

«Algunas personas están cuestionando los barbijos transparentes diciendo ‘por qué no usan lenguaje de señas’, pero no todos los sordos están ‘señados´ y muchos no son totalmente sordos«, dijo a Télam la presidenta de Fordes, la psicopedagoga Lorena Passini.

«Que no todos los sordos hablan lengua de señas tiene que ver, por un lado, con que el paradigma antiguo médico consideraba que el sordo tenía que oralizarse y leer los labios; mientras que el lenguaje de señas es algo más nuevo, que usan los menores de 35«, dijo.

«Por otro lado, las personas adultas que adquirieron la hipoacusia o sordera por la edad o accidente laboral, tampoco suelen hablar lengua de señas«, agregó.

Otro cuestionamiento al barbijo transparente que surgió en las redes sociales es «por qué no mandan a otra persona» a hacer las diligencias cuando «muchos sordos están solos«; o «por qué no escriben en un papel» siendo que «hay muchos en multidiscapacidad, es decir, sorda con discapacidad intelectual, y se complica bastante«.

«El miedo parece que termina paralizando y tapando todo lo demás: corramos el miedo y pongámonos en el lugar del otro«, concluyó.

Diseñadores y emprendedores ya están fabricando barbijos transparentes

Diseñadores y emprendedores que encontraron en la fabricación de tapabocas y barbijos una actividad productiva a la que dedicarse durante esta cuarentena, agregaron su oferta los tapabocas transparentes que permiten la comunicación con personas sordas o hipoacúsicas, mediante la lectura de labios y gestos.

Se trata de barbijos que incluyen un cuadrado de plástico transparente a la altura de la boca, insertado en el centro de este accesorio de tela, cuyo uso es obligatorio en muchas jurisdicciones el país.

Una de las personas que los está fabricando es Susana Báez, una gestora de la localidad bonaerense de Guernica con conocimientos de costura y vínculo con una institución que enseña lenguaje de señas.

Surgió a través del aliento de mi hermana que tiene un problema de hipoacusia y está estudiando lenguaje de señas. Ella me incentivó primero a hacer barbijos comunes, pero luego me llamó y me dijo de hacerlos porque en la escuela hablaban de esto, pero no hay”, relató.

La mujer explicó que, con la pandemia, está “en un parate” de su actividad de cuentapropista, que “me afecta literalmente, porque soy sola con mi hija de 3 años y medio”, y “necesito un ingreso extra”.

Mi hermana me comunicó con una profesora preocupada porque veía que no se podían comunicar con las personas que leen los labios, y ella que me mandó varios modelos: yo le hice dos muestras y ella eligió la que le pareció que era la más conveniente, que es la que estoy haciendo”, contó.

Rosana explicó que sus barbijos transparentes de 80 pesos de costo, “son de fliselina y plástico, que se pueden limpiar con alcohol”, dijo.

La mujer ya vendió varios, dos de ellos “a una enfermera que me pidió para comunicarse”, y está recibiendo consultas de todo el país al número +54 9 11 5455-7910.

Los cubrebocas transparentes se conocieron en los medios a principios de abril por Ashley Lawrence, una joven estadounidense de 21 años que se encuentra en el último año de la carrera de Educación Diferencial en Universidad Eastern Kentucky, Estados Unidos.

Viendo la dificultad para la comunicación que supone el barbijo para las personas sordas o hipoacúsicas, Lawrence y su madre decidieron crear mascarillas transparentes con telas y un rollo de plástico que tenían en su casa, para regalarlas a quienes las necesitaran.

La joven inició una campaña de crowdfunding para sumar fondos para comprar más telas y plásticos para atender a las decenas de pedidos y enviarlos gratuitamente.

(Télam)

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