Por la Licenciada en Nutrición Melany Carlovich (MN 8102), del staff de Crenyf, especialista en niños y adolescentes; sobrepeso, obesidad y sindrome metabólico.

Estamos iniciando el nuevo ciclo lectivo. Luego de varios días de descanso, vacaciones y horarios cambiados, debemos retomar la rutina y con ella, vuelven las preocupaciones. Comenzamos a pensar cómo organizar las comidas y viandas de los chicos para lograr que coman rico, saludable, pudiendo ahorrar tiempo y dinero. Aquí algunos consejos para tener en cuenta:

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Todo empieza en casa. No saltear el desayuno. Esta es una comida muy importante porque es la primer ingesta después de muchas horas de ayuno, por lo que el cuerpo necesita reponer todo ese combustible que utilizó durante la noche. Cuando se saltea el desayuno, aumenta el cansancio, el sueño, y disminuye la energía y la capacidad de concentración, afectando el rendimiento escolar. Se pueden cocinar budines, muffins, para tener listos alimentos caseros y saludables para consumir en desayuno, merienda y llevar a los recreos.

Armar un menú que permita organizar todas las comidas, teniendo en cuenta las comidas que realizarán en el colegio y cuáles en casa. Si los niños hacen una comida en el comedor, se puede pedir el menú para poder planificar las de casa de forma tal que se complementen y así evitar la monotonía.

Es importante tener en cuenta la conservación de los alimentos que vayan en la vianda. Preguntar si en el comedor del colegio hay heladeras para dejar la lunchera. En caso que no lo haya, enviar las luncheras con hielo seco para lograr que la comida se mantenga a la menor temperatura posible.

En forma complementaria, se debe mantener la higiene adecuada de tuppers y luncheras. Lavarlos ni bien vuelven del colegio, con agua y detergente y de forma cuidadosa para evitar que queden restos de comida que puedan llegar a mezclarse con el almuerzo nuevo al siguiente día.

Siempre debemos tener en cuenta que luego del almuerzo, los chicos siguen con varias actividades y esa comida es fundamental para reponer energías, por eso hay que enviar comida que sabemos que van a comer. Si no lo comen en casa, no es aconsejable enviárselos para que coman en el colegio. Esto conllevará a dos caminos: o picotear alimentos ricos en azúcar, grasa, y sal en los recreos, o a quedarse con hambre y sin energía para continuar el día.

En caso de que se envíen pastas, arroz, o alimentos que tienden a resecarse, agregar algún ingrediente húmedo: queso untable, crema, salsas, aceite. Y enviar el queso rallado aparte. Si el almuerzo va a contener alimentos que se calientan y otros que no, enviar en recipientes separados.

Poner siempre el agua en la mochila. La hidratación es fundamental, por eso tener la botella de agua en la mochila facilita a los chicos el poder tomar agua a lo largo del horario escolar para mantenerse hidratados, y disminuir así el consumo de bebidas azucaradas.

La fruta es siempre la mejor opción para el postre o para los recreos: hidrata, aporta vitaminas y minerales, y es un alimento por demás saludable.

Y como siempre advertimos, el descanso es fundamental para mejorar el rendimiento y evitar el cansancio extremo durante el horario escolar. Se recomienda apagar todas las pantallas por lo menos una hora antes de irse a dormir: tv, celular, tablet, juegos electrónicos, etc.

(Télam)

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