La Escherichia coli es una bacteria que está presente normalmente en el intestino de los seres humanos y de los animales. Si bien la mayoría de las cepas son inofensivas, algunas pueden causar una ETA grave, como por ejemplo la Escherichia coli, responsable del Síndrome Urémico Hemolítico (SUH).

Esta bacteria se transmite generalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, como productos de carne picada no cocida completamente, leche y productos lácteos sin pasteurizar, hortalizas y/o brotes o germinados contaminados con materia fecal de humanos y/o animales infectados. Otras vías de transmisión son de persona a persona por vía fecal-oral (por prácticas higiénicas inadecuadas) y por aguas recreativas (piscinas o piletas).

publicidad.jpg

Los síntomas aparecen entre 3 a 4 días después de la ingesta del alimento contaminado, y éstos incluyen: dolor abdominal, diarrea (que puede progresar a diarrea sanguinolenta o colitis hemorrágica), fiebre y vómitos. Gran parte de las personas se recuperan en 10 días, pero en los niños menores de 5 años esta infección puede causar el SUH.

El SUH es una enfermedad que se caracteriza por insuficiencia renal aguda y anemia hemolítica y que, además, puede afectar otros órganos (sistema nervioso central, pulmones, páncreas y corazón) y llevar a la muerte debido a complicaciones neurológicas, intestinales y cardíacas o a infecciones intercurrentes. La complicación o secuela más temida del SUH es la insuficiencia renal crónica.

Recomendaciones para prevenir las ETA en nuestro hogar

«Las cinco claves para la inocuidad de los alimentos» que propone la OMS son:

  1. Mantenga la limpieza: Esta clave incluye lavar las manos con agua y jabón antes de preparar y/o consumir alimentos, después de ir al baño o de cambiarle el pañal a un bebé, después de manipular alimentos crudos, después de manipular basura o desperdicios, después de tocar mascotas o animales, etc. Y también lavar y desinfectar todas las superficies, utensilios y equipos usados en la preparación de alimentos.
  2. Separe alimentos crudos y cocinados: Esta clave aplica para la compra, preparación y conservación de los alimentos. Para evitar la contaminación cruzada al manipular carnes y otros alimentos crudos, usar tablas de cortar y cuchillas diferentes; y conservar los alimentos en recipientes separados.
  3. Cocine completamente: Esta clave recomienda: cocinar los huevos y las carnes (de aves, de vaca, de cerdo, de pescado y especialmente la carne picada) hasta que el centro del alimento (y todas las partes) alcance una temperatura mayor de 70°C, para ello se recomienda el uso de termómetros. Si se recalienta la comida asegurar que alcance una temperatura mayor de 60°C.
  4. Mantenga los alimentos a temperaturas seguras: Esta clave incluye: evitar consumir cualquier alimento o comida cocida que haya quedado a temperatura ambiente durante más de 2 horas; enfriar lo más pronto posible los alimentos perecederos (por debajo de 5°C); no descongelar los alimentos a temperatura ambiente, etc.
  5. Use agua y materias primas seguras: Esta clave recomienda: usar agua segura o potable para consumir, hacer hielo, cocinar y lavar los utensilios; lavar bien las frutas y verduras (especialmente si se consumen crudas); evitar consumir leche sin pasteurizar y productos lácteos elaborados con leche sin pasteurizar; adquirir alimentos o productos alimentarios en comercios o locales habilitados; adquirir alimentos o productos alimenticios que posean rótulo o etiqueta, verificando el nombre del establecimiento elaborador y sus datos, así como que tanto el establecimiento como el producto alimenticio estén autorizados por la autoridad sanitaria correspondiente (SENASA, Ministerio de Agricultura provincial, Bromatología provincial / municipal según corresponda); y no utilizar ni consumir alimentos después de la fecha de vencimiento.

Fuente: http://infoalimentos.org.ar

Compartila en las redes

Deja un comentario

Su Email no será publicado

*