Es fácil hacer un panqueque. Un poco de harina, leche, una pizquita de sal… y con un solo huevo alcanza.

Claro que si vamos a hacer panqueques para un montón, los ingredientes cambian, y se plantea la duda de si van a alcanzar, o les gustarán a todos, en fin, la cosa se va complicando.

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¡Ni hablar de épocas de crisis! Uno finalmente hace un rejunte de todos los rellenos que se le ocurren, y adentro. Después, si sale mal, le echamos la culpa al gato, que no discute.

Pero la cocción de la masa es imprescindible. Primero hay que mezclar bien todos los ingredientes para que no quede ningún grumo que después pueda salir a la luz, son muy molestos. Dijimos que con un huevo alcanza, pero hay gente que hasta puede prescindir de ellos, ya que pueden caer mal, mucho colesterol, parece ¿vió?

En fin, una vez la masa está lista y lisita, viene la cocción: despacito, vuelta y vuelta, una y otra vez, para que no se queme. Y listo. Después, a rellenar con lo que uno quiera, que un panqueque no deja de ser panqueque aunque lo disfracemos de canelón.

Buen domingo.

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