Hoy se cumplen 50 años de aquella mítica presentación, la última en vivo, que harían los Beatles, y cuya icónica imagen perdura y es recreada cada tanto por algún grupo.

Ese “mini concierto”, que no dura más de veinte minutos de imágenes musicales, forma parte de la película “Let it be” que originalmente iba a ser un documental sobre cómo los Beatles volvían al ruedo.  De hecho, la película iba a llamarse “Get Back”, con los cuatro regresando a ensayar y tocar un sonido más “crudo” sin tantas mezclas como sucedió con La Banda del Sargento Pepper,  o con el “Álbum Blanco”.

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Paul Mc Cartney lo dice al comienzo de la película, se lo explica a John, pero las cosas no pueden salir peor. Por empezar, en lugar de grabar a la tarde/noche como lo hacían siempre, en un estudio de grabación, la productora de la película los mandó a un inmenso estudio de filmación, frío, y de mañana, y en el que sólo pueden tocar hasta el mediodía. A esto se le sumaba que Mc Cartney quería “impulsar” al grupo, que para ese entonces se mostraba bastante apático y disperso,  y no hace más que fastidiar al resto. A un George Harrison que llegará a decir “si quieren toco así y si quieren no toco”, a un introvertido Ringo Star, quien tuvo que aguantarse las críticas de Paul en el Álbum Blanco, y a un Lennon cada vez más aislado, de la mano de Yoko Ono.

Todo iba mal hasta que un día dicen “basta” a esas condiciones paupérrimas, y mudan la filmación y los ensayos a los estudios de su compañía, Apple. Y la idea primogénita, de hacer un concierto junto a las pirámides de Egipto, o en un barco en el Támesis, se fueron diluyendo y dieron paso a esta presentación de un gris y frío jueves de enero londinense, para la sorpresa de muchos, y la alegría de varios.

Subió primero Paul, luego Ringo, tercero Billy Preston, el pianista extra-oficial de los Beatles, y luego el resto. La mala onda se evaporó con los primeros acordes. Todo resultó más que bien y se notó en la interacción de la banda. Paul dijo días después de la presentación que “fue estupendo porque era al aire libre, algo poco habitual para nosotros”. Y habrá que decir que también fue un momento mágico para la gente de los edificios aledaños, que comenzaban a treparse a las azoteas para ver el recital. La música interrumpió el tránsito, como lo hicieron años más tarde y a manera de homenaje U2, y llegó la policía para, amablemente, terminar con el show.

Cuando (los policías) subieron, yo estaba tocando y pensé: ‘ojalá me lleven a rastras’. Lo deseaba porque nos estaban filmando y hubiese quedado genial que se hubieran cargado la batería a patadas”, dijo Ringo en el libro Antology. Sabemos que eso no pasó, pero lo que perduró fueron las imágenes y la música de aquel “Concierto en la Azotea”. “Me gustaría darles las gracias en nombre del grupo y de mí mismo, y deseo que hayamos pasado la audición”, dijo John Lennon, entre risas.

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