“Si hablar boludeces tributara, Argentina podría pagar su deuda externa en 2 años”

en Opinión

Uno de los economistas más influyentes del mundo, nominado a un premio Nobel por su teoría de la “Economía de las palabras”, asegura que Argentina tiene la oportunidad histórica de quedar en cero.


 

“Desde que tengo uso de razón, Argentina tiene una superpoblación de directores técnicos y presidentes. No debe haber un país en el mundo que arme y desarme selecciones nacionales como ustedes. Desde el taxista que te explica por qué Sampaoli se equivocó con cada una de las formaciones que puso en el campo de juego hasta hoy o el encargado de un local de venta de celulares que asegura que Armani ya vale 40 millones de euros por la atajada del otro día. Con la misma impunidad, el almacenero del barrio de Devoto tiene la fórmula para bajar el dólar, la pedicura de Caballito asegura que Macri debería sacar a Dujovne y ponerlo a Melconián como ministro de Economía. Ustedes los argentinos son una enciclopedia a la hora del diagnóstico pero incapaces de llevar a la práctica lo que predicen”, comenta muy seguro el economista alemán Jürgen Plopp.

Plopp alcanzó fama mundial por su controvertida nominación al Premio Nobel debido a su teoría de la “Economía de las palabras”, un ensayo revolucionario basado en el estudio de los países que hacen un culto del hablar boludeces. “Me vine a vivir a la Argentina hace un par de años con la intención de estudiar este fenómeno que podría darle un giro de 180º a su economía. La teoría se sustenta en el pago a la AFIP de un impuesto muy pequeño -diría irrisorio- cada vez que un argentino escribe una boludez en una red social, cada vez que comentan en las notas de los medios online, las boludeces que gritan en los programas deportivos, de chimentos, de panelistas, en el Congreso cuando defienden una ley, en la radio, en donde sea. Para nuestro equipo de investigación, tributa todo. Incluso los mensajes de WhatsApp en los grupos de amigos”

En su habitual ronda de los jueves en Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini aseguró que “Macri es mufa. El primer día que habló con Messi jugó para el orto. Cuando lo dejó tranquilo, se mandó un gol”. Las palabras de Hebe “deberían sumar el doble”, asegura.

La teoría de este alemán parece extraña pero tiene lógica. “Imaginen por un momento a 44 millones de argentinos hablando boludeces al mismo tiempo y que cada una de esas boludeces pague 1 centavo de dólar. Se recaudarían 4.4 millones de dólares por día. A ese ritmo -puesto que el argentino habla boludeces a diario sin parar- se recaudarían 132 millones de dólares mensuales. Estamos hablando de 150 mil millones de dólares por año, por lo tanto, al cabo de 24 meses, se reunirían los 300 mil millones de dólares necesarios para pagar la deuda externa histórica que acumula el país. De una manera sencilla (ya que se recauda mediante dinero en efectivo, tarjetas de crédito, mercado pago o PayPal), orgánica (porque está en la naturaleza del argentino hablar boludeces), incluso estamos estudiando que ciertas boludeces tributen más. Por ejemplo, si alguien dice que Mascherano no puede jugar el Mundial porque está roto, paga 5 centavos. Si un economista opina sobre el sexo tántrico, puede llegar a pagar 10. Si la señora Hebe de Bonafini lo culpa al Presidente por el rendimiento de un jugador de futbol, el tributo no tiene techo” continúa Jürgen muy seguro de su teoría.

Hugo Moyano anunció en conferencia de prensa que su gremio consiguió un 25% de aumento, pero igualmente se sumó al paro de la CGT del lunes 25 en solidaridad. ¿Por el fin de semana largo? Este tipo de boludeces tiene que tributar por 30.

Inconstantes para aquellos temas que importan, pero metódicos y con una disciplina envidiable para todo lo que resulte una boludez extrema, los argentinos somos intensos hasta el hartazgo en la vida real y, sobre todo, en las redes sociales. “Justamente en las redes es donde veo un crecimiento exponencial que los puede llevar a ser una potencia mundial. Como son opinadores seriales de cualquier tema sin fundamento, la posibilidad de recaudar de a un centavo es infinita. Además estamos ante un cálculo sumamente conservador. Después de todo, esperar que ustedes digan una boludez por día está hecho. Fíjense lo que pasa con el dólar, que sube más por las boludeces que repiten en la calle que por una razón concreta. O el del sindicalista que extorsiona con parar el país para conseguir su cometido pero igualmente apoya a una Central Obrera devaluada en solidaridad a no se sabe qué. El mismo país donde los empresarios ajustan sus precios al ritmo del dólar, sin entender que al rato tienen que venderle sus productos a un país que gana en pesos. Por eso los supermercados están cada día más vacíos”, sentencia Jürgen.

El economista Javier Milei trató a una periodista salteña de “burra” por desconocer la teoría keynesiana que sólo odian él y su séquito de libertarios que se la pasa hablando boludeces sin pasar por el fisco. Si no, ya hubiéramos pagado la deuda en un mes.

El economista preferido de Twitter, Javier “puedo estar sin eyacular tres meses” Milei, esta semana protagonizó un nuevo escándalo que lo ubica sin escalas en el podio de los grandes disparadores de boludeces de este país. Un país que, a esta altura, se ha transformado en una cantera mundial sólo comparable con las estrellas futbolísticas que participan en las grandes ligas europeas y en este Mundial que no deja de sorprender. Como sea, la ciudad de Metán fue protagonista de la humillación a una periodista salteña que se atrevió a dar su punto de vista. El economista erótico, quien días atrás le confesó a Andy Kusnetzoff: “Tengo 47 años y participé de varios tríos sexuales y en el 90 por ciento de las veces fueron dos mujeres conmigo”, estaba tan sacado con la periodista que los organizadores tuvieron que suspender la conferencia. La pregunta del millón es si esta pobre mujer le preguntó por Keynes o con quiénes había hecho el 10% de los tríos sexuales restantes. Milei -que es una masa de contradicciones en constante evolución- fue invitado por el diputado nacional Alfredo Olmedo, el que nunca se saca la campera amarilla, quien lo llevo a la provincia de Salta para brindar un ciclo de conferencias para tratar de comprender las turbulencias que atraviesa la economía argentina. Jürgen Plopp se limitó a acotar “Milei y Olmedo califica como película porno”.

Flavio Azzaro es la cara más miserable del periodismo deportivo, capaz de condenar a un jugador como Messi desde una silla en un estudio de televisión montado en Rusia con el fin de sumar rating a como dé lugar. De las boludeces que dijo Azzaro no se vuelve.

Había terminado el partido contra Nigeria, el que nos puso en octavos de final de una Copa del Mundo que ya habíamos dado por perdida luego de que Croacia nos humillara con ese fatídico 3-0, cuando el intento de periodista deportivo llamado Flavio Azzaro sostuvo que Messi sigue en deuda con la Selección Argentina. El mismo sujeto que, a los gritos, llegó a pedir que el capitán no jugara más para la Selección Argentina. “Azzaro es punto bonus” comenta Jürgen. “Su capacidad para decir boludeces es tan extraordinaria, que lo estamos estudiando de manera especial, igual que a muchos de los periodistas deportivos en esta Copa del Mundo”.

En una oda a la boludez, Caruso Lombardi fue lapidario con Messi y la Selección durante todo el Mundial, con la experiencia que le dio ser el técnico del Manchester United, aunque nunca hayas pasado siquiera por la puerta. “Me duele lo que le hicieron a Sampaoli”. Insuperable.

A la Argentina le faltó una idea clara de juego en las Eliminatorias, donde clasificó en el último partido. Tuvo una primera ronda olvidable, para luego enfrentarse en octavos a una selección francesa muy superior, más joven, más ordenada, que seguramente llegue a jugar la final o algo similar. La AFA nos debe una autocrítica y un cambio de raíz. Hebe, Caruso, Milei, Moyano y Azzaro son apenas una pequeña muestra del campeonato paralelo a la Copa del Mundo que se jugó fuera de las canchas de Rusia. El de siempre. El de los que apuestan a perder en todos los órdenes. “Mientras lleve la delantera el argentino promedio, ese ser depresivo que habla boludeces con tal de llenar espacios, será muy difícil que salgan adelante. Está en sus manos elegir el país que quieren”, remata Jürgen Plopp, este extraño economista cuya nominación al Nobel sorprende al mundo. Aunque su teoría tiene lógica.

 

Por Rodrigo Figueroa Reyes, para Infobae. 1° de julio de 2018.

 

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