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El Padre Opeka revolucionó Escobar

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El reconocido sacerdote argentino, de labor destacada en África, pasó por el centro de Escobar y declaró: “Yo nunca tuve nada, y al mismo tiempo lo tengo todo. Porque cuanto más compartí, cuanto más di, más recibí”.


El sacerdote Pedro Opeka, miembro de la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos), quien desde 1975 es misionero en Madagascar, visitó Belén de Escobar en el marco de su paso por la Argentina para presentar su nuevo libro “Rebelarse por amor”, editado conjuntamente por las editoriales Guadalupe, Ágape, San Pablo, Bonum y Paulinas.

El sacerdote estuvo en la Capilla Medalla Milagrosa, quien ante una gran cantidad de asistentes, contó acerca de su periplo por África, su relación con sus pares, la política, resaltó la importancia de la juventud y contó sobre su reciente visita al Papa Francisco.

“Yo le pido a la gente que dirige países, pueblos enteros, que se ocupen de verdad. Ellos fueron elegidos para unir a la gente, para la justicia social”. “Los que suben al poder se olvidan de sus promesas, y de allí el título del libro”, explicó Opeka, en referencia a su nueva obra, Rebelarse con amor.

La política fue uno de los temas más tratados en la mañana de jueves. Sin embargo, pese a las críticas, su lenguaje es ameno, divertido, con una gran relación con el auditorio. Bromas y feedback con los vecinos, parte del rico discurso del oriundo del Partido de San Martín. Ojo, también tuvo un guiño al Estado local: “Escobar está muy lindo, casi no lo reconozco. Espero que sigan así”.

“Si Dios existe, siempre hay lugar para un pobre, y como yo creo en Dios, siempre tengo un lugar”, destacó, recordando que al llegar a Madagascar dejó su reloj “porque yo estoy para la gente, en cualquier momento”.

El sacerdote argentino, nacido en el partido de San Martín, hijo de emigrantes eslovenos, contó cómo, a ejemplo de sus padres, aprendió en el seno de la familia el amor por la fe, por el trabajo, por la verdad, el respeto y la honestidad. “Yo nunca tuve nada, y al mismo tiempo lo tengo todo. Porque cuanto más compartí, cuanto más di, más recibí”, manifestó.

El libro “Rebelarse por amor”, trata de “despertar un espíritu en la gente, para que resurjan en ellos las responsabilidades, para que ellos se sientan personas, seres humanos que tienen derechos en la sociedad y también deberes”.

“Comprendí que la violencia no es la solución a ningún problema”. A través de este libro, “quiero ayudar a mis hermanos a tomar conciencia de que pueden resolver los problemas por medios pacíficos, y sobre todo con la verdad. Amen la verdad porque los hará libres,” señaló recordando las palabras de Jesús en el Evangelio.

“No le tengo miedo a la verdad”. Recordó cómo a sus 17 años, leyendo los Evangelios descubrió a un hombre llamado Jesús que lo “convenció” con lo que había hecho, vivido y denunciado, con sus gestos de fraternidad, “el gran amigo de los pobres”, que vivió pobre, con compasión hacia el ser humano que sufre: “Esa simplicidad, humildad, coraje y valor que tenía Jesús me convenció y pensé: ‘a Él, a este Señor, yo lo quiero imitar’, y estoy tratando de hacerlo desde hace 43 años”, relató.

Un 20 de agosto de 1968 partió en barco hacia Madagascar. Pasó allí dos años de misionero como seminarista. Luego regresó a la Argentina y se ordenó sacerdote en la basílica de Luján el 28 de septiembre de 1975. Ese día su intención fue: “Pido a Dios que nunca traicione la causa de los pobres, por ellos me hice sacerdote, a ejemplo de Jesús”.

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