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Laura Russo: “La ley no cambia los valores de la gente”

en La entrevista de la semana

“No creo que, al menos en la mayoría de los casos, las mujeres vayan a andar abortando porque exista una ley que se los permita. Creer eso es subestimar a las mujeres”. 


 

Quien así se expresa, y en cierta forma justifica su voto en la Cámara de Diputados de la Nación, es Laura Russo, (37), legisladora nacional por la Provincia de Buenos Aires, vecina de Escobar y esposa del actual Intendente Municipal Ariel Sujarchuk.

Nacida en la capital, cuenta en su haber con un título terciario y otro universitario. Es Técnica en Administración Hotelera y Licenciada en Relaciones Institucionales.

“Me encantaron las dos carreras y siempre complementé lo que estudiaba con trabajo. A los 18 años recién cumplidos ya trabajaba. Y además soy amante de los libros… leo un montón”.

Recuerda que “A los 22 tuve la posibilidad de ser pasante en la consultora de Federico Baraldo. Para mí era un sueño, porque cuando estudiaba me enseñaron que había sido uno de los precursores y tener la posibilidad de trabajar ahí, aun cuando sólo fuera una pasantía…. Lo mejor fue que, al terminar la pasantía, quedé efectiva”.

-¿Cuándo conoce a su esposo?

-Nos conocimos trabajando. Yo ya tenía 23. Al poco tiempo comenzamos a trabajar con él y llevamos 13 años juntos.

-Y en el camino llegaron los hijos…

-Ariel ya tenía a Mateo. No puedo decir que soy su madre porque él tiene a su mamá, pero desde los cuatro años que estamos juntos. Lo siento como un hijo. Y yo soy madre de Abigail y Olivia.

-¿Actualmente está estudiando?

-Sí, pero no formalmente una carrera. Estoy leyendo mucho sobre derecho… y le estoy sacando el polvo a mis libros de japonés…

-¿Japonés? ¿Estudia japonés?

-Yo leo y escribo japonés, pero me cuesta un poco hablarlo. Perdí la práctica.

-¿Y por qué japonés?

-Mi madre es japonesa y mi padre es argentino. En casa se hablaba mucho en japonés y lo fui aprendiendo. Además hablo inglés correcto y cuando estudie hotelería tuve que estudiar portugués e italiano.

-Y practica japonés con su madre.

-Con mi madre y toda esa rama de la familia. Mantenemos una relación y practico bastante cuando voy a visitarlos. Viajo cada dos años. En Japón están mis tíos, primos y mi abuela.

-¿La política era una meta?

-No; jamás me lo había planteado como meta. Para mí fue una gran sorpresa cuando propusieron mi nombre en la mesa de los intendentes. Por supuesto que es un honor, pero no es una carrera política.

Laura Russo, en el Congreso, alegando en la sesión por la despenalización del aborto

A pocos meses de asumir en la Cámara, Laura Russo tuvo la responsabilidad de participar en una histórica sesión donde los diputados debieron definir el futuro de la ley que posibilita la interrupción del embarazo. Los ojos del país y del mundo centraron su atención en el Congreso de la Nación. Por primera vez en un siglo, el Estado –a través de uno de sus poderes- asumió la responsabilidad de legislar en un tema controvertido, polémico, extremadamente difícil, en el que se entremezclan cuestiones de salud pública, derechos individuales, creencias religiosas y posturas políticas. Un verdadero aquelarre que complicó a todos y dividió nuevamente a la sociedad y a sus dirigentes, aunque en este caso desde una situación ajena a los tradicionales enfrentamientos ideológicos al que los argentinos ya estamos acostumbrados.

“El debate y la votación de esta ley dividió a los diputados desde otro lugar… en muchos casos quedaron atrapados en una disyuntiva entre su postura personal y lo partidario. Participar de esa jornada, que bien puede ser definida como histórica, fue algo muy fuerte… por la transversalidad del debate, que no quedó limitado al celeste y amarillo; por la vigilia de tanta gente afuera apoyando y defendiendo una y otra postura; por la adrenalina del conteo de votos que no permitía prever un resultado…”

-Y en esa maraña tenía que definir su posición…

-A ver… más allá de mi posición, que por supuesto la tengo, estoy convencida que la ley era y es necesaria. El Estado debía definir su posición en una situación importantísima y que sólo estaba considerado en leyes redactadas en 1920, prácticamente un siglo atrás… ya era hora…

-Hora de debatir y definir una posición…

-Me parece que viene de un debate histórico… la práctica del aborto no nace con esta ley. El aborto existe, sólo que hasta ahora se hacía desde la oscuridad, lo clandestino. Lo mismo sucedía con el divorcio. Cuando un matrimonio no funcionaba, se separaba… no es que la gente comenzó a separarse a causa de la ley. La ley llegó porque la gente se separaba. La ley permite que la decisión que la mujer adopte, respecto a avanzar con su embarazo o no, no ponga en riesgo su vida.

-¿Es una ley abortista, como algunos detractores señalan?

-La ley no es abortista… no hay leyes abortistas como no hay diputados abortistas. En todo caso hay médicos abortistas, hay clínicas abortistas. La ley busca proteger a una mujer que quiere elegir y decidir respecto a un embarazo no deseado.

-Pero para que exista un embarazo hacen falta una mujer y un hombre… ¿Qué va a suceder cuando en una pareja desavenida la mujer decida abortar y el hombre no quiera?

-Ya eso es parte del mundo interno de la pareja. También muchas veces un integrante de la pareja quiere ponerle fin a su relación y el otro quiere continuar… eso forma parte del mundo privado. La ley no puede meterse en el medio. Tampoco provoca esa situación. Claro que hará falta educación… que las personas antes de decidir llevar adelante una pareja sepan cual es la postura de la otra parte… pero todo eso es parte del mundo privado de una pareja. Sin la ley sucedería lo mismo y la salud y la vida de la mujer están en riesgo. La ley busca proteger a esa mujer”.

-¿Va a crecer la cantidad de abortos después de esta ley?

-Es difícil saberlo. Al ser una práctica clandestina no hay certeza absoluta de la cantidad de abortos que se realizan anualmente, pero no tengo dudas que la ley no cambia los valores de la gente”.

-¿Cómo es eso?

-Claro… la mayoría de las veces, las mujeres llegan desesperadas a esta práctica, la del aborto. Quien tome una determinación de este tipo no lo hace porque hay una ley que lo permite. Hasta ahora la ley lo prohíbe y hay varios cientos de miles de abortos clandestinos por año. La ley no cambia los valores de la gente”.

 

 

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