Cultivar hongos sobre residuos vegetales, obtener papel de rocas trituradas y fabricar gas con algas marinas son algunos de los 10 proyectos de desarrollo sustentable que “pueden modificar la economía del país” y que fueron presentados hoy por el ministro de Ambiente, Sergio Bergman, y el emprendedor belga que creó la “Economía Azul”, Gunter Pauli.


 

En el libro “Plan A: la transformación de la economía argentina”, que presentó este mediodía Pauli, se muestra cómo pueden desarrollarse las distintas “eco-regiones” del país a través del “aprovechamiento de recursos naturales e infraestructuras actuales utilizando los residuos como materia prima”.
“Hay que aprovechar los recursos naturales para que haya valor agregado. Lo que planteamos es un cambio en la economía, ya que son propuestas fáciles de realizar y que generan empleo y dinero”, afirmó el belga, que recorrió el país y analizó la viabilidad de los proyectos con 150 científicos locales y 25 extranjeros.
Por su parte, Bergman aseguró que las iniciativas son “la intersección entre lo científico, los emprendedores, los inversores y las políticas públicas”, y aseguró que “pueden modificar el desarrollo económico en la Argentina”.
Entre los proyectos presentados están el uso de larvas de moscas que puede convertir los desperdicios de la producción de carne en “proteína fresca apta para alimentar aves de corral y peces”, en un negocio que podría generar 3.000 millones de dólares y miles de empleos.
“Argentina, con su gran extensión de tierra fértil y plana y con una gran cantidad de agua, está en una posición ideal para transformar la agricultura industrial en biosistemas integrados, que convierten los residuos en alimentos y combustible para todo el país”, sugiere otra de las iniciativas de Pauli.
También se propone cultivar hongos en las 18 millones de toneladas de residuos vegetales que descarta la Argentina cada año, produciendo 9.000 millones de dólares y una gran cantidad de trabajo.
“No hay que reducir los costos, sino aumentar los ingresos, por eso hay que armar claustros de empresas donde los desechos de una sean los insumos de otra”, aseveró el emprendedor extranjero, quien pidió “motivar a los inversores, ya que se necesitan buenos emprendedores”.
Otro de los proyectos es el “papel piedra”, obtenido con rocas trituradas de carbonato de calcio “que se mezclan con polímeros para luego extraer papel sin la necesidad de agua o celulosa”.
Asimismo, se podría implementar “una industria de reciclaje de vidrio, convirtiendo las botellas y parabrisas en materiales de construcción, aislamiento y como medio de crecimiento en la agricultura, a la mitad del costo actual”, aseguró.
“El país es también el hogar de una de las biodiversidades más ricas de levadura silvestre. Este mercado de alto crecimiento para la cerveza, el vino, el pan, el etanol y la alimentación animal es cada vez más demandante de levadura natural para la diferenciación del producto”, aseguró Pauli.
Según el especialista belga, la vicuña “está en alta demanda”, por lo que se podría “construir una marca fuerte para Argentina que generaría 25 millones de pesos al año y beneficiaría a nueve comunidades originarias de Jujuy”.
“Las propuestas están bien fundadas sobre bases científicas y tecnológicas y en el análisis de modelos de negocios adaptados a las particularidades del territorio argentino”, aseguró Bergman.
Asimismo, si Argentina cultivara algas marinas en 100.000 kilómetros cuadrados -un tercio de sus mares territoriales- podría generar “4.000 millones de toneladas al año, o un suministro eterno de 800.000 millones cúbicos de gas”, propuso el experto.
También sugirió como iniciativas “la regeneración de los bosques en Formosa”, basada en el aporte científico de un estudio de polen, y “la producción de Internet basada en luz”, es decir, “utilizando infraestructura del alumbrado público e iluminación LED para ofrecer un servicio de alta velocidad y con un ahorro de energía inmediato del 50 por ciento”.
“Por último, proponemos crear empleo mediante la reforestación, tal como sucedió en Las Gaviotas, Colombia, donde se logró producir biocombustible en base a resina de pinos tropicales y aumentar el valor de la tierra”, señaló Pauli.
Y completó: “Una experiencia similar de replantación podría ensayarse en el país con apoyo del Estado, para crear viveros que aceleren los programas de reforestación de especies autóctonas y aseguren a la población local el acceso al agua, los alimentos y la salud”.

 

Fuente: Télam

Compartila en las redes

Deja un comentario

Su Email no será publicado

*