Familiares del garinense que falleció hace un año en el recital que ícono del rock dio en Olavarría se despacharon contra el músico. “El Indio es un ídolo de barro porque no tiene corazón. Como ser humano, cero, no existe”, declaró la viuda. 


 

 

 

La coincidencia es escalofriante. El mismo apellido, el mismo destino. Walter, tras un recital de los Redondos en 1991; Juan Francisco, ahora, en el show del Indio Solari en Olavarría. Ambos fueron a un concierto de rock y murieron.

Se cumple el primer aniversario del fallecimiento del garinense Juan Bulacio, quien viajó con compañeros de trabajo a ver a su ídolo y perdió la vida en el tumulto de gente.

Juan Francisco vivía en Garín, tenía 36 años y 5 hijos. Le decían Colo y era el mayor de 8 hermanos. Trabajaba en la fábrica metalúrgica ROLMEC y también como delivery en un famoso parripollo del barrio, llamado “El Gallo 2″.

La familia de Bulacio recordó ese momento, la ayuda de la Municipalidad de Escobar y sus cuestionamientos a la comuna de Olavarría y al Indio Solari.

“Mi vieja estaba más preocupada por Juan que por mí, yo soy más precavido, él se mandaba a todos lados, no le importaba nada. Ella sabía que podía pasarle algo, se lo imaginaba. Cuando mi mamá se enteró, era la que peor estaba. No podía hablar, lloraba, estaba hecha una piedra, no podía hacer nada. Sigue así, todavía no termina de caer en ese pozo”, explicó Fernando, hermano de Juan.

Al enterarse de lo ocurrido, viajó con un amigo para reconocer el cuerpo: “Entré a un cuarto vacío, frío y vi un cuerpo reposando en una camilla. Me acerqué y quisieron mostrármelo. Pará, pará un poco, les pedí. Me di vuelta, suspiré y dije, dale. Lo destaparon y afirmé que era él. Me preguntaron si tenía un tatuaje, les dije que sí, un dragón en la pierna. Era él. Me abracé con mi amigo y pedí llevármelo”.

“Este año fue muy feo para nosotros, no sé cómo serán los años que vendrán, a veces dicen que el tiempo hace que el dolor sea menos, pero yo no sé si uno puede acostumbrarse a vivir con ese dolor. Siento que no se va a ir nunca. No fue una muerte anunciada para mí. Extraño su voz, su risa, su todo”, expresó por su parte Mariana, la viuda.

“Queremos que se lo impute al Indio Solari y al intendente de Olavarría. Esa persona no mostró ni un poquito de humanidad hacia la familia de las víctimas. Yo sigo diciendo que los jóvenes se guían por ese ídolo, pero es un ídolo de barro porque no tiene corazón. Como ser humano cero, no existe. No le importó las familias de nadie. Nunca se dignó a decirles nada. No solamente por eso. Creo fehacientemente que él es culpable. Vos no podés lavarte las manos diciendo que contrataste a ciertas personas. Vos sabés a quién contratás. Ese tipo de cosas no se hacen. Él es el jefe de todos, él decide. Tiene que hacerse responsable”, denuncia. La causa está abierta, la lleva el fiscal David Carballo y están imputados los productores del espectáculo pero el Indio y el intendente Ezequiel Galli solo figuran como testigos. “Quiero que los culpables paguen en la cárcel”, exige.

Su hermana Natalia contó a La Nación que “mi mamá no está bien. Por momentos la ves mejor, bien de cara, pero no está para nada bien. Es a la que más le afectó todo lo que pasó. Antes todo el tiempo se reía, jodía y ahora nada. Estuvo como un mes con la bata acostada, no se quería levantar. Está yendo a la iglesia con su hermana y le hace muy bien, por suerte. Estaba cayendo en un pozo depresivo, escuchando audios de Juan”.

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