Medio centenar de personas se manifestaron el jueves 7 de septiembre en la entrada de Villa La Ñata, para denunciar la “avanzada inmobiliaria” contra los últimos humedales de la localidad Dique Luján (Tigre). El punto de la protesta fue Loreto y Arroyo El Claro, a un kilómetro del Automóvil Club Argentino (ACA), entre las 16 y las 19 horas.

Vecinos de distintos parajes y barrios de esta localidad y también de Benavidez y Maschwitz llevaron banderas, pancartas y volantes para hacer visible su rechazo a la reactivación de distintos proyectos de barrios privados. También repudiaron la amenaza de desalojo contra Punta Querandí, a raíz de un un juicio iniciado por el empresario Jorge O’Reilly, presidente de EIDICO.

Entre los manifestantes había integrantes de las comunidades indígenas de Punta Querandí (paraje Punta Canal) y Cacique Ramón Chara (Benavidez), el Colectivo Cultural (Ingeniero Maschwitz), el Centro Cultural Am-Tema (Paraje El Faro), la Agrupación Peronismo 26 de Julio y autoconvocados de Dique y La Ñata que en marzo de 2016 presentaron un petitorio al Municipio exigiendo la no aprobación de más barrios privados en la localidad.

El lugar elegido fue la entrada del campo La Bellaca, 60 hectáreas de gran valor ambiental y cultural ya que allí hay tres sitios arqueológicos indígenas, donde la empresa EIDICO comenzó construir el barrio privado Santa Ana. Este proyecto es parte del Complejo Villa Nueva que ya desapareció casi mil hectáreas de humedales, lugares históricos y enterratorios de pueblos originarios.

Otra obra que preocupa es la tercera etapa del proyecto El Yatch de Nordelta, cerca de la rotonda de ingreso a La Ñata y Benavidez, los vecinos de los barrios linderos saben que estos mega emprendimientos generan mayores inundaciones a los pobladores preexistentes, entre otras problemáticas.

“Fue algo muy hermoso lograr una movilización de tantas personas y llegar hasta ese lugarcito que está medio apartado, entre medio de todos los countries”, señaló Alberto Aguirre (qom), integrante de la comunidad indígena Punta Querandí. “Este avance desmesurado está llevando a la desaparición de gran parte del humedal que es el filtro natural del agua que tomamos, avasallan sitios arqueológicos, la vegetación, el hábitat natural de todos los animales, hacen un desastre ecológico”, agregó.

“Fue un paso muy importante”, evaluó Sandra Janet Espinosa, del Centro Cultural Am-Tema ubicado en la calle El Faro. Una de sus vecinas, Araceli López, agregó: “Somos tantos los que vivimos por acá y vamos a sufrir las consecuencias de estos nuevos barrios altos”. Por su parte, Santiago Chara, de la comunidad Qom de Benavidez y también referente de Punta Querandí, relató: “Vimos mucha aceptación de los que pasaban, casi todos agarraban el volante, la gente está tomando más conciencia”.

Dos situaciones explicarían la reactivación de estos proyectos. Por un lado, el fallo judicial del Juzgado Federal de San Isidro, que prohibía autorizar nuevos emprendimientos, ha sido neutralizado a través de distintas apelaciones. Además, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires le devolvió a los municipios como Tigre la potestad de aprobar los estudios de impacto ambiental de estas grandes obras, al mismo tiempo que nombró a un directivo de Nordelta al frente del área de ordenamiento urbano dependiente de la Subsecretaría Social de Tierras, Urbanismo y Vivienda.

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