Por Caren Tepp

El 23 de septiembre se celebra el Día Nacional de los derechos políticos de las mujeres, instituido para recordar la sanción de la ley 13.010 de voto femenino de la que se cumplen 70 años de su aprobación. Sobre los derechos que aún le faltan a las mujeres a nivel político opinó para Télam la candidata a diputada nacional por Santa Fe, Caren Tepp, que encabeza una lista integrada solamente por mujeres.

El 23 de septiembre de 1947 se publicaba el decreto del Poder Ejecutivo Nacional que convertía en ley al voto femenino, nada menos que la consagración formal de la igualdad de derechos políticos entre la mujer y el hombre.

 

 

Contra todo tipo de prejuicios conservadores y después de años de lucha de mujeres como Alicia Moreau de Justo, Julieta Lanteri, Elvira Rawson, Alfonsina Storni, Silvina Ocampo, Evita hizo que se plasme en una ley uno de los mayores logros del siglo XX en nuestro país.

En memoria de la publicación de esa histórica conquista, se instituyó en nuestro país a ese día de cada año como el Día Nacional de los Derechos Políticos de la Mujer.

Cuatro años después, no sólo votaron por primera vez casi cuatro millones de mujeres, sino que además asumieron en sus funciones las primeras veintitrés legisladoras nacionales de la historia argentina.

Desde los primeros años del siglo XX, las mujeres de nuestro país inician un proceso de lucha que fue truncado por golpes militares y demorado por razonamientos conservadores como “lo difícil de enseñarles las responsabilidades del voto” o “la diferencia en el tamaño del cerebro de una mujer respecto de un hombre”Ocurrió que aquellas mujeres asumieron que no era imposible y lo hicieron. Con un clima de época en contra, no dejaron nunca de avanzar y llegaron donde querían llegar.

En el siglo XXI nos toca homenajear a esas mujeres de la mejor manera: seguir avanzando hacia una sociedad más igualitaria y menos machista, demostrando que podemos transformar la realidad para hacer de éste un mundo mucho más justo e igualitario.

En ese camino de lucha por la igualdad fue que inscribimos nuestra decisión de participar por primera vez de elecciones nacionales y hacerlo con una lista compuesta enteramente por mujeres, que no tiene que ver solo con alcanzar una banca en el Congreso, sino con un hacer concreto desde la política y las instituciones para interpelar y acompañar los procesos de cambio y los aprendizajes colectivos que como sociedad venimos dando.

Porque sabemos que más allá de la valiosa consagración de la igualdad de derechos políticos entre mujeres y hombres a través de la ley que conmemoramos, existe una situación de desventaja estructural y somos precisamente las mujeres las que históricamente lo venimos padeciendo.

Es por eso que la propia Constitución Nacional entiende que, para llegar a la igualdad real de oportunidades entre hombres y mujeres, el Estado debe remover los obstáculos que la impiden y hacerlo a través de acciones positivas en favor de las mujeres, ya que no puede tratarse del mismo modo a quienes parten de situaciones distintas.

Por eso, entendimos que presentar una lista compuesta sólo por mujeres es parte de ese camino que tienda a equilibrar lo que viene siendo desigual y que aporte a la construcción de una nueva cultura política porque, como decía otra histórica luchadora por los derechos de las mujeres, Florentina Gómez Miranda, “si una mujer entra a la política, cambia la mujer. Si muchas mujeres entran a la política, lo que cambia es la política”.

Nos encontramos en el camino con prejuicios y resistencias. Setenta años después nos vuelven a pedir a las mujeres demostrar idoneidad, se pone en tela de juicio nuestra capacidad para hacernos cargo de la cosa pública y se intenta circunscribir nuestro accionar político a una agenda de “temas de mujeres”, dejando a la luz los prejuicios y estereotipos que aún caen sobre nosotras.

“Una lista de mujeres no puede más que causar asombro y rechazo”, dijo el juez Dalla Vía, al mismo tiempo que inventaba a través de su resolución, la presunta necesidad de un “cupo masculino”. El pensamiento retrógrado y machista del menos democrático de los poderes del Estado se terminó de confirmar cuando la misma justicia que impugnó nuestra lista por estar integrada 100% por mujeres, luego de las PASO 2017 dio el visto bueno a nóminas que no cumplían con la ley de cupo femenino vigente desde hace más de 26 años en nuestro país. Así suele ser la distinta vara de aquellos que no quieren avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Afortunadamente, otro de los poderes del estado, el Congreso de la Nación, está a las puertas de consagrar la paridad por ley en nuestro país, elevando al 50 % el mínimo de participación de mujeres en todas las listas.

Con la pasión y la fuerza de muchas mujeres que no bajaron los brazos en la lucha por la conquista de derechos en nuestro país, seguiremos batallando con el objetivo que nos dimos hace tiempo: hacer, a pesar de todo y con nuestras manos, un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. Podemos hacerlo.

 

(*) Candidata a diputada nacional por Santa Fe. Encabeza una lista integrada solamente por mujeres.

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