El histórico dirigente docente José Magallanes destacó que el mismo día de la agresión de una mujer a la docente de su hijo en Garín se dieron otros dos casos de violencia. “La madre dijo que estaba arrepentida, uno entiende, pero hay un historial de agresiones”, lanzó por otra parte el secretario gremial de Suteba.


Por Gustavo García

La noticia impactó en todo el país. La madre de un alumno de Garín golpeó a la docente de su hijo, produciendo una catarata de noticias paralelas: gremios, cese de clases, asambleas, medios periodísticos en la puerta, y un sinfín de opiniones públicas.

A casi una semana del hecho, Alejandra Pereyra continúa si acudir a clases. La docente, que trabaja en la Escuela N°5 de Garín, sigue con ART tras el violento suceso. “Estamos en estado de alerta y movilización”, expresó José Magallanes, de Suteba Escobar, quien adelantó que tras la participación del gremio en el hecho se generó, para este martes, una reunión de UGD, entre el Consejo Escolar, municipio, autoridades educativas y distintos sindicatos.

“En esa escuela hay 980 chicos, con un equipo de  orientación de tres docentes. Con solo tres no se pueden abordar todos las problemáticas que hay. Pero ojo, no hay equipos en todas las escuelas y vamos a pedir eso. Hay una conflictividad social que se deriva en las escuelas, luego en violencia hacia docentes”, explicó Magallanes.

“También vamos a solicitar desdoblar cursos. No puede ser que haya cincuenta y pico de chicos en un salón. El cupo ayudará a contribuir en esto. No es la solución definitiva, pero colaborará”, amplió.

Respecto a la docente agredida, Magallanes comentó que “sigue en ART, está mejor, los compañeros están contentos, no volvieron a surgir problemas. Los docentes nos convocan, no es que Suteba Escobar se mete, quiero aclararlo. Hasta los directivos nos agradecieron”.

Fue duro con Claudia, la mamá de Facundo, quien luego se disculpó, aunque a medias. La agresora explicó a los medios que “me desbordé porque antes de las vacaciones de invierno la maestra le torció un dedo a mi hijo. Me arrepiento porque es una vergüenza para mí, para mi marido, para mis hijos. Es horrible por lo que estoy pasando”.

“Nosotros como gremio reclamamos que se aplice el agravamiento de las penas , que el año pasado se elevaron . Puede haber hasta cárcel efectiva; la madre dijo que estaba arrepentida, uno entiende, pero hay un historial de agresiones. Esto no puede volver a pasar. Esto para ella y para cualquier otra persona que agreda a docentes”, amplió, recordando que se mismo miércoles se dieron otros casos de violencia que no “pasaron a mayores”: en la Escuela 2 y en la 30 de Garín.

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