Luego de la demanda judicial de desalojo contra la comunidad indígena de Punta Querandí, iniciada por el empresario Jorge O’Reilly, invitamos al cierre del mes de la Pacha para agradecerle todo lo que nos da y comprometernos con su defensa ante quienes quieren destruirla. La ceremonia de la “corpachada” será guiada por el aymará Antonio Jiménez. Después de compartir la comida, habrá algunos números musicales y contaremos con la presencia de integrantes de organizaciones sociales, ambientales, de derechos humanos y de pueblos originarios.

Como todos los años, celebramos la ceremonia de la Pacha el último domingo del mes de agosto. La jornada comenzará desde las 10 de la mañana, para realizar las ofrendas a las 12 del mediodía en punto. Una vez concluidas, y luego de compartir el almuerzo, será el momento de la música a través de algunos conjuntos que nos suelen acompañar, como Wayra Puni y Savia Ancestral. También abriremos el micrófono a representantes de distintos sectores solidarios con nuestra lucha.

La actividad es abierta y gratuita. Sugerimos traer frutas y bebidas naturales (no alcohólicas), también proponemos colaborar con alimentos no perecederos para ayudar a sostener la guardia permanente en defensa de nuestro territorio comunitario.

Esta vez, la ceremonia está atravesada por la amenaza de desalojo contra la comunidad de Punta Querandí, a raíz de un juicio iniciado por el empresario inmobiliario Jorge O’Reilly, quien niega a los pueblos originarios, asegura que somos personas violentas y afirma que se “utiliza la causa indígena para cometer delitos comunes”.

Debido a este peligro concreto, la fecha será también toda una manifestación de respaldo. “Es el momento oportuno para que todos puedan sumar sus voces en apoyo al reclamo que venimos realizando hace tantos años”, dice Alberto Aguirre, del pueblo qom.

“Los que conocen esta lucha saben que se realiza todo a pulmón y corazón, para reivindicar las culturas originarias, la espiritualidad, la defensa de la naturaleza, reencontrarse con la propia identidad de cada uno y del territorio que habitamos”, dice Soledad ‘Jasika’ Roa, del pueblo guaraní.

“Tiene que ser un gran grito en defensa de nuestros territorios, un grito a toda la mafia inmobiliaria que amenaza y avasalla nuestros espacios sagrados. No es momento de apoyar desde casa, por el contrario, es el momento de estar enteros, fuertes y unidos”, afirma Jésica Zalazar, de la comunidad indígena de Punta Querandí.

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