Así se refirió el secretario general de la comuna, Javier Rehl, a la problemática existente desde hace cinco años: los manteros de la estación. Comparó esa situación con el Club del Truque de Maquinista Savio. Hubo un intento de mudarlos al Polideportivo, pero hubo una negativa contundente anegando mayor venta en la plazoleta.


Empezaron un viernes. Diez, quince, cuarenta vendedores informales. Luego empezaron a ser cientos y se instalaron a diario. Se trata de la plaza de la estación de Belén de Escobar. Ya cumplieron cinco años y pese a distintos sucesos y actores, muchos de los manteros continúan. Y por supuesto, los clientes.

El NUEVO DIGITAL dialogó este lunes con Javier Rehl, secretario general de la Municipalidad de Escobar, quien confirmó que “en el último registro que hicimos eran 84. En un primer censo hubo 42, ha crecido un poquito pero estamos controlando que no se desbande, especialmente en la venta de los productos”.

La actual gestión logró que se frenara el avance de manteros, especialmente con vecinos que no eran del Distrito. Las quejas de comerciantes céntricos y de la Cámara de Comercio (cuyo presidente hoy es funcionario municipal) fueron creciendo, a la par que bajaba la cifra de vendedores informales. Hoy pareciera haberse frenado el fenómeno, pero, eso sí, no disminuyó.

“Tenemos un punto fijo que releva, controla y censa que se respete lo que hicmos nosotros, lo que acordamos: la misma cantidad de gente, que sean de Escobar, que sigan los puesteros con los que concordamos, así”, comentó Rehl. “Pedimos que no se vendan herramientas, ni cosas que presuman que no vienen de buena mano”, admitió.

Principalmente están ubicados entre el galpón de los veteranos de guerra y la estación

“Lo hacemos vía institucional, con la Dirección de Economía Social. Se trata de encauzar una problemática que tiene que ver con una economía de subsistencia, generalmente son mujeres… Tratamos de encontrar un sentida de equidad mientras avanza el proyecto de lo que va a hacer la plaza del campito. Eso dará lugar a una organización definitiva de esta gente”, agregó.

Aclaró que la idea no es ir al choque, que hay diálogo con los manteros y que incluso “les hemos dado un curso de capacitación de manipulación de alimentos, de comercialización… tratamos de dar asesoramiento en esas cuestiones”.

“Hay un dilema (agregó). La economía de subsistenecia y el derecho de la familia a usar el espacio público como valor símbolo de referencia, y por supuesto nosotros estamos privilegiando ese valor para la familia, recuperar algo que estaba casi muerto”.

Recordó que hubo un intento de mudarlos, pero la idea fue rechazada de plano: “Intentamos darles un espacio en el polideportivo pero ellos quieren estar en la estación, eso es muy difícil. Es un dilema ético, como el Trueque de Savio”.

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