Por el Prof. Gustavo Issetta

Ya está ya pasó. Hoy nos levantamos o venimos viviendo desde ayer, todo el ir y venir de las PASO 2017. Algunos resultados eran “ muerte anunciada”. Pero otros, verdaderos libros dónde leer no uno, sino muchos datos de una realidad tan fantasiosa o más, que la misma fantasía. Es por eso que, nos apresuramos a puntualizar, porque en las próximas horas y días, esas realidades, serán barnizadas o envueltas en mil  interpretaciones, desde ya, provenientes de las distintas usinas del interés sectorial. Ante la pregunta que muchos sectores que han perdido se formulan: ¿la gente sabe votar? Si, creemos que sabe votar, por la disparidad de resultados. La otra: ¿son los medios de difusión y sus actores los periodistas, poderoso factores determinantes en el voto de muchos? También, si, son los que propagan el miedo y la esperanza. Otra: ¿deben algunos partidos políticos, no solo cambiar sus hombres de primera línea al igual que sus estrategias y tácticas? Desde ya que si, en muchos casos. ¿la gente vota ideas o caras? Muchos la segunda, cada vez menos, la ideas. ¿la gente prefiere la esperanza a la realidad del aquí y el ahora? Totalmente, por la primera. Así que, si ponemos todas estas respuestas rápidas, nos damos cuenta que: los medios de difusión son poderosos como aquellas sirenas mitológicas que casi estrellan el barco de Odiseo. Han propagado miedos y esperanzas. Los partidos políticos, han cambiado muchas caras, pero otras no tanto. Pero hay quienes por sus ideas, no han acertado a una realidad fantasiosa como la nuestra y tan solo quedaron con sus ideas fantasiosas. Pero…y siempre hay un pero, quienes se ocuparon de la realidad a fondo, fueron vistos por la gente, supieron emerger de la fantasía, sobrepasaron caras, hicieron efectivas sus palabras, y se vio el movimiento de la gestión, sus concreción y proyección. No es fácil emerger de la fantasía general. La presión mediática genera una pereza intelectual letal: les produce a muchos, el no escuchar la otra campana, porque éste me lo cuenta bonito. Pero..si esa realidad es contundente y se ve y se toca, la fantasía sigue de largo, ojo, no se pierde, sigue de largo. Ayer era la mística política, hoy es el marketing. Un marketing que te hace participar por ejemplo de un esquema moral, te hace juez virtual, entonces tenés la libertad de Juzgar. Pero sin toda “ la carpeta” de antecedentes del que acusa. El bien y el mal, prescriben en política. Claro. Para algunos. Es entonces, que en el aquí y ahora político, se te define distinto. El ladrón de gallinas. Y el ladrón de empresas. Pero no, “el ladrón”. Por eso, la gente prefiere la esperanza, como dijo la gobernadora, porque te permite adormecerte en medio de tu larga enfermedad. La esperanza en política, es un ibuprofeno muy fuerte. Te sirve unas cuantas horas. Sirvió por ejemplo desde que Macri es presidente: ajustes, despidos, dichos., no fueron registrados como “ malos”. Porque…se vive hacia delante. Entre el “ caso cerrado” de los otros gobiernos, y el actual de la permanente sonrisa de esperanza, cobra vida la realidad fantasiosa que no duele, huele bien, y es más presentable. Decíamos ayer, entre carpetas, galletitas, padrones que: le haría bien a la democracia primero y a los partidos políticos después, construir estructuras partidarias sólidas, más allá de las elecciones, que sirvan para el ciudadano, no solo para ser fiscal de mesa, que sería su primera tarea. Así, candidatos e ideas y realidades reales, pudieran proyectarse, más allá de las usinas económicas o mediáticas. Pero… esto tal vez sería otra esperanza.

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