CARLOS MAIPAH

Que el mundo cambió en los últimos veinte años es una verdad que no requiere ser fundada. Escobar también cambió. De aquellos poco más de cien mil habitantes hemos llegado hoy a casi trescientos mil. En sólo una década se duplicó la cantidad de automotores registrados en el distrito; las cuadras asfaltadas se multiplicaron por miles y aquel solitario y emblemático edificio Torre ubicado frente a la plaza ya es sólo uno más en una ciudad que crece hacia arriba casi tanto como hacia los cuatro puntos cardinales. El teléfono dejó de ser un lujo reservado a unos pocos y es difícil imaginar una casa sin que tenga al menos dos celulares. Es lógico que ese crecimiento constante, que promete seguir avanzando exponencialmente, no repercuta en la forma de vida de sus habitantes y, por lo tanto, en su forma de comunicación. Una autobomba disparada por la avenida Tapia de Cruz ponía en vilo a toda la ciudad… esa emergencia tenía por víctima seguramente a algún amigo o conocido. Hoy, a excepción de algunos barrios céntricos muy tradicionales, difícilmente conozcamos el nombre de media docena de moradores de nuestra cuadra. Son vecinos, sí, pero poco y nada conocemos sobre ellos.

Las redes sociales irrumpieron para quedarse… al menos por unos cuantos años. El Facebook,  Whatsapp, Twitter, Instagram y tantos otros llegaron a nuestra vida y cambiaron el escenario y el paisaje. El vecino común encontró en ellos no sólo una forma de saber lo que pasa sino un carril para contarle a otros lo que a él le pasa. En síntesis: de ser sólo receptor de información pasó a convertirse en emisor. Su opinión llega a centenares de personas con las que interactúa varias horas al día. En algunos casos para contarles donde está; otras veces festejar el triunfo de su equipo favorito y hasta para convocar a sumarse atrás de alguna causa. Es, a su forma, un comunicador social que en algunos casos llega a más receptores que muchos programas de radio o revistas.

Esa nueva realidad obliga a un cambio profundo en las propuestas de los medios de comunicación. Es un barajar y dar de nuevo, donde todo puede suceder. Resulta difícil predecir el comportamiento futuro de los lectores, oyentes o televidentes. Los responsables de los medios de comunicación debemos sentarnos a analizar esta nueva realidad y tratar de entender el comportamiento de la gente para poder satisfacer sus necesidades. Pues bien… en eso estamos.

Personalmente llevo más de dos años estudiando la comunicación del Siglo XXI. Ya en ese sentido internet me demostró ser mucho más que una herramienta útil. Pude participar a distancia de innumerables foros donde editores de la talla de Martin Baron o Luciano Fontana analizan el comportamiento de la sociedad y su relación con los medios digitales. Pude también, modestamente, experimentar muchas de las nuevas técnicas de comunicación y comercialización de productos y servicios a través de la net. Fue una experiencia maravillosa, atrapante y por supuesto… útil. Hoy el 92 % de las ventas de nuestros paquetes a Coruja Branca, en la isla de Itaparica, son realizados a través de nuestra página y un 3% a través de la empresa Booking, que también es un sistema de reservas on line. Y ni hablar de la revolución que generaron plataformas de ventas como Mercado Libre u OLX, que prácticamente acabaron con las secciones de ventas clasificadas de los principales diarios del mundo.

Pues bien, a ese nuevo mundo llegamos hoy con algunas premisas: priorizar la interacción con nuestros lectores; humanizar los contenidos, dándole más importancia a las emociones que a las explicaciones racionales y aceptar que la antigua opinión pública expresada a través de periodistas cuya voz estaba apenas un peldaño por debajo de la palabra de Dios hoy no necesita de mediadores. Ellos pueden también expresarse libremente. En nuestro caso con un solo límite: la ley.

Por supuesto que su aporte (ya que ahora usted no es más sólo un receptor de noticias sino también un formador de opinión) expresándose en este espacio con sus aplausos y sus críticas. Esta interacción, que hoy la tecnología pone al alcance de un teléfono, puede servir para orientarnos y poder llegar mucho más rápido al medio de comunicación que usted desea tener. La puesta en marcha del NUEVO DIGITAL DE ESCOBAR (entre nosotros, EL NUEVO) no es la concreción de un proyecto sino apenas el inicio de esta nueva forma de comunicación.

En pocas palabras… para nosotros es importante que nos lea, pero es mucho más importante que nos escriba.

La noticia del día, ampliamente desarrollada, va a convivir con la información breve de hechos que usted no puede desconocer hoy, pero que en breve es irrelevante. Recuerdos de un pasado no tan lejano se complementa con el “dialoguito hurticante” que nos muestra el detrás de la escena en el mundillo político. Entrevistas a fondo que nos permitirán conocer al personaje de turno, más allá de sus declaraciones formales… y la opinión del vecino común sobre un tema actual, estrechamente ligada a nuestro día a día. Todo con abundante opinión calificada de columnistas de diversas ideologías que permitan enriquecer el debate sobre el Escobar que queremos para nosotros y para nuestros hijos. Algo de música, algunas recomendaciones y un protagonista central: usted.

Lo invitamos a acompañarnos y ser parte de este nuevo desafío. Juntos estaremos construyendo el NUEVO Escobar. Fácil, a mano… tan cerca como usted esté de su teléfono celular. Le avisaremos lo que pasa a través del face y del twitter y con sólo hacer click podrá ampliar su conocimiento sobre el tema. Ah… y gratis. Algo difícil de conseguir hoy en día.

Bienvenido al medio digital del futuro.

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